Barro, furia, fuego, errores, drama y muchísima defensa. Frank Vogel contra Tom Thibodeau, nada menos. Un partido resuelto en la prórroga. Y así, con cinco minutos extras, ganado con 101 puntitos (101-99). Cosa rara en esta NBA. Un partido que demostró lo que dijo Anthony Davis, que los Lakers están jugando “con desesperación”. Y mucho orgullo. Y mucha defensa. Han pasado un tramo terrorífico (Nuggets, Clippers, Blazers, Suns, Knicks) sin LeBron James ni Dennis Schröder y con un balance de 3-2 que tiene un mérito increíble. Y están 39-30, todavía casi condenados al play in pero solo casi: evitaron la sentencia y están a un partido todavía de Blazers y Mavs. Tienen perdidos los desempates particulares y el posible a tres bandas. Pero siguen ahí y, sobre todo, van recuperando sensaciones de cara a lo importante de verdad. Que asoma, ya a menos de una semana.

hoy, contra los Rockets, recuperarán a LeBron James, sobre cuyo estado hay abierto optimismo tras el último parón por culpa del tobillo. Si él y Davis están en plenitud, ¿quién va a querer jugar contra el campeón, herido en su orgullo y remontando desde atrás? Frente a los Knicks tampoco estaba Schröder y en el primer cuarto cayó Alex Caruso por problemas en un pie. Davis acabó con molestias en una ingle y no sabe si podrá jugar hoy. Pero, sobre todo, sin LeBron, Schröder y Caruso faltaban los tres bases. No había, contra un maestro defensivo como Thibodeau, más jugador capaz de subir la bola y mover al equipo que Talen Horton-Tucker, la joya de 20 años que miman los angelinos desde la pasada temporada. Y aún así los Lakers ganaron. Por orgullo, por carácter: por defensa.

Horton-Tucker creció en Chicago admirando a un Derrick Rose al que tuvo enfrente en este partido. Es un jugador de condiciones fascinantes y techo muy, muy elevado. Pero todavía sin hacer. Cargado de responsabilidad, cometió muchos errores, exprimido por la defensa de los Knicks: siete pérdidas, algunas desesperantes. Pero acabó con 13 puntos, 5 rebotes y 10 asistencias. En la prórroga los Lakers anotaron 10 puntos (10-8) y THT metió ocho y dio la asistencia a Davis para la única canasta que no fue suya. Sumó dos triples, el segundo para sellar el triunfo antes de un fallo final de RJ Barrett. Poco antes había perdido la bola en una penetración hacia ninguna parte. Después ganó el partido. Pura personalidad.

Los Lakers apretaron los dientes en plena ola de complicaciones. Ganaban 73-67 a 4:45 para acabar el tercer cuarto y se tiraron más de seis minutos sin anotar. Como los Knicks tampoco esprintaron precisamente, seguían a tiro cuando McLemore rompió la maldición después de un 0-11 (75-78). La cosa llegó a un 75-85 antes del estirón final del campeón, que forzó la prórroga con un palmeo imposible de Wes Matthews. Después falló Julius Randle, que anotó en el tiempo extra un triple (98-99) que fue la última anotación de su equipo.

Davis sufrió en ataque (8/23 en tiros) contra una defensa salvaje pero lideró al equipo (20 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias) y defendió a lo grande en el último cuarto y la prórroga, cuando Julius Randle pasó de disfrutar a sufrir muchísimo (acabó en 31+8+5 pero no fue un factor superado el tercer cuarto). Andre Drummond jugó mucho más que Marc Gasol (17 minutos) y Harrell, y esta vez lo mereció. En plena guerra de trincheras, sus rebotes fueron muy importantes. Y en un partido de pocos espacios, su presencia se notó en defensa. Acabó con 16 puntos, 18 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones. Un trabajo que igualaron por fuera Matthews y Caldwell-Pope, con una aparición luminosa de Kyle Kuzma en la primera parte (al final, 23 puntos y 4 triples).

Los Knicks perdieron una ocasión excelente de asegurar matemáticamente los playoffs. Ahora quedan en 38-31, sextos pero igualados con Hawks y Heat, cuarto y quinto. La derrota de los Celtics los mantiene tres partidos por detrás así que el play in sigue lejos. Pero en el Staples se escapó un triunfo que parecía amarrado con ese +10 en el tercer cuarto. Ni Barrett (2/13 en tiros, 8 puntos) ni Bullock anotaron con fluidez y el que más ayudó en ataque a Randle volvió a ser Derrick Rose: 27 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias. Pero los Knicks perdieron. Y el muy, muy meritorio regreso a playoffs necesita un último empujoncito. Nada más.