Una intensa humareda naranja nubla la pradera de Red Bull Ring. Las bengalas las encendieron los incondicionales holandeses, mayoría en Spielberg, pero la mecha la prendió un Verstappen arrollador que ganó este domingo el GP de Austria con una ventaja de 18 segundos sobre el siguiente clasificado e incendió la clasificación del Mundial, porque Hamilton fue cuarto. El neerlandés no dejó pasar ni la vuelta rápida, iba tan sobrado que hizo una parada extra a diez vueltas del final para reventar el mejor crono, que él mismo poseía.

Corrió solo Max con el Red Bull, desde la salida, mientras su gran rival se metía en problemas. Norris, segundo en la parrilla, encerró a los Mercedes durante el primer ‘stint’ y facilitó la brecha de Max. El inglés de McLaren fue penalizado por echar fuera de la pista a Checo, pero se mantuvo en la pelea por el podio a la estela de los dos coches de Brackley después del cambio de ruedas.

A partir del ecuador, la falta de ritmo de Hamilton se hizo evidente hasta el punto de que el muro permitió a Bottas pasar a su ‘jefe de filas’. Era lógico: venía Lando como un avión para dejar fuera del podio a Sir Lewis («Qué gran piloto es Lando», confesó por radio), y al menos Valtteri debía defender la plata como resultado digno. Hamilton acabó cuarto.

Así subieron Max, Bottas y Norris a un top-3‘celebrado por los 100.000 aficionados presentes en el circuito. Los oranje aplaudieron al ganador y los locales, a la bebida energética austriaca que representa la escudería. La renta de Verstappen en la tabla sobre Hamilton alcanza los 32 puntos, más de una carrera de ventaja. Entre Max y Checo han ganado las últimas cinco carreras de forma consecutiva. Las colinas verdes de Estiria se tiñen de naranja, pero el Mundial también.