Carlos Correa parece resignado a lo inevitable.

Pelotero de los Astros desde que tenía 17 años, Correa está consciente de las altas probabilidades de que su estadía con el equipo expire próximamente –tal vez al mismo tiempo en que termine la aventura actual de Houston en los playoffs.

“Ésta es mi casa”, comentó. “Pero esto no depende de mí”.

El boricua se convertirá en agente libre al concluir la campaña, y los Astros no parecen dispuestos a ofrecerle lo que otro club seguramente pondrá sobre la mesa.

Ambas partes negociaron antes de esta campaña sin éxito, y el campocorto estelar decidió poner fin a las conversaciones cuando comenzó la campaña, de modo que la situación contractual no lo distrajera de sus responsabilidades deportivas.

De ningún modo ha lucido preocupado en el terreno durante el año. Bateó 26 jonrones, la mayor cifra en su carrera, y lideró a todos los peloteros de posición en la estadística sabermétrica de triunfos sobre reemplazo (WAR), tanto a nivel general con 7,2, como a la defensiva con 2,9.

Pero en momentos en que los Astros se preparan para comenzar el jueves la serie divisional de la Liga Americana ante los Medias Blancas de Chicago, parece cercano el día en que Correa diga adiós a Houston.