Philadelphia 76ers tiene claro quién debe ser su estrella. Según Ramona Shelburne, periodista de la ESPNla franquicia y su jugador referencia, Joel Embiid, cerrarán una extensión de cuatro años más a razón de 196 millones de dólares. Posteriormente, Adrian Wojnarowski, compañero de medio, ha ratificado la información. La renovación, atendiendo a las cifras, se corresponde con un contrato supermáximo, todo a lo que podía aspirar el pívot camerunés y todo lo que la organización podía ofrecerle. En suma, para Embiid, supondrá percibir un total de 261 millones hasta la temporada 2026-27. De su contrato actual, que agotará, aún le quedaban 65 millones por ingresar.

La apuesta, por todo ello, es total. Desde que, en 2014, el jugador fuera elegido por los propios Sixers en el tercer puesto del Draft, estaba llamado a liderar el proyecto. Una vez más, se confirma. Además, con la operación Ben Simmons en marcha. Tras ser en las últimas temporadas una pareja, aparentemente, inseparable, la franquicia está en proceso de encontrar un nuevo destino para el base. Eran los elegidos para culminar The Process; pero, finalmente, Embiid será el único líder de la misión.

La nueva firma, según apunta Shelburne, significará abonarlo todo a su jugador estrella. Todos los años de la vinculación estarán garantizados y, además, no contendrán ningún tipo de cláusula protectora para la franquicia, algo que sí hacía la extensión por 147 millones que el jugador firmó en 2017. Entonces, se establecieron varios puntos que, a través de rebajas, salvaguardaban al equipo de posibles lesiones graves. De hecho, esta misma temporada, Embiid estuvo apartado de las pistas durante una parte importante de la temporada regular debido a una hiperextensión de la rodilla izquierda. Luego, en playoffs, los problemas físicos volvieron a aparecer, pero en la rodilla contraria. El pívot pudo seguir jugando en la fase final, pero muy mermado, sucumbiendo, finalmente, frente a Atlanta Hawks.

Pese a todo, Embiid fue uno de los jugadores más destacados de la campaña y terminó segundo en las votaciones por el MVP, para el que fue favorito hasta la llegada de los contratiempos. Su posición en el galardón, en este sentido, era uno de los condicionantes necesarios para poder firmar un supermáximo como el actual, junto a la inclusión en los mejores quintetos de la competición. Finalmente, estuvo presente en el segundo. Para ello, culminó una campaña galáctica. Promedió 28,5 puntos y 10,6 rebotes en los 51 partidos que disputó y fue ilusión para la franquicia, que, en el primer tramo de temporada, veía más cerca que (casi) nunca el anillo, uno que se resiste desde 1983. Daryl Morey, que se estrenaba como director de operaciones, incluso, llegó a asegurar que, de no lograr el campeonato, la temporada sería un fracaso. Con Embiid asegurado en el largo plazo, las posibilidades se extienden en el tiempo.