Los Reales no salieron a tomar práctica de bateo en el terreno antes del juego del sábado, lo que en teoría les daba a los jugadores más tiempo de compartir y pasar el tiempo sin hacer nada en el clubhouse.

Pero cuando el manager Mike Matheny pasó por el cuarto de los trainers, vio al venezolano Salvador Pérez haciendo ejercicios de estiramiento y preparándose para el juego. Pérez aprovecha cada oportunidad para mantenerse en forma, algo que Matheny dice habla perfectamente de su disciplina.

“Tan pronto como uno sale del terreno, estás haciendo algo para prepararte para el día siguiente”, dijo Matheny. “Es una disciplina y un compromiso que él conoce a la perfección. Es algo bien raro y por eso pienso que él va a estar metido en la conversación como uno de los más grandes que ha jugado este juego detrás del plato”.

El sábado, Pérez se convirtió en el cuarto jugador de los Reales que llega esta temporada a 10 años de servicio, uniéndose a Danny Duffy (que fue cambiado a los Dodgers el jueves), Mike Minor y Jarrod Dyson. La marca de los 10 años activa la pensión completa de un jugador tras su retiro, y les ofrece la posibilidad de vetar cualquier cambio a aquellos que además tengan cinco o más temporadas con el mismo equipo.

Pero también hay una sensación de prestigio ligada al hecho de pasar una década en las Mayores: menos del 10% de los peloteros de Grandes Ligas llegan tan lejos. Para Pérez, que como receptor juega la posición más demandante, lograr ese hito es todavía más impresionante.

“Ha sido capaz de manejar todas las exigencias de estar detrás del home, haciéndolo por todo ese tiempo y mejorando día a día”, dijo Matheny, un ex receptor que jugó 13 temporadas en la Gran Carpa. “Es algo sorpresivo, ser capaz de llevar todos los golpes que ha llevado su cuerpo y aún así encontrar la forma de mejorar en la receptoría”.

Eso es correcto, Pérez sigue mejorando con el pasar de los años. Esta temporada fue al Juego de Estrellas – séptima vez que es convocado – y se ha destapado como jonronero. Pérez conectó bambinazos tres días seguidos entre miércoles y viernes para llevar su total de la campaña a 26. Está a uno de igualar su tope personal (logrado en 2017 y 2018) y todavía le quedan dos meses para romperlo.

Pérez, además, sigue siendo un receptor de primer nivel. Su tasa de 37.9% de corredores retirados en intento de robo (de 29-11) es la mejor en la Liga Americana.

“En general, cuando ves bate, guante, brazo, lo que puede hacer, para mi están Salvador y luego todos los demás”, opinó el segunda base Whit Merrifield. “Todavía es joven. Es un poco loco que ya tenga 10 años, porque todavía sigue siendo un pelotero joven”.

Pérez tenía 16 años cuando firmó con los Reales como agente libre amateur. Ahora tiene 31, y no hay evidencias de que esté listo para bajar de ritmo. Kansas City ciertamente no piensa eso, de cualquier manera, pues el equipo le dio una extensión de contrato de cuatro años y US$82 millones en marzo que mantendrá al JMV de la Serie Mundial del 2015 en la ciudad al menos hasta el 2025.

Si se mantiene saludable y productivo, Pérez tendrá mucho más tiempo para ir aumentado un legado que ya está lleno de logros, incluyendo cinco Guantes de Oro y tres Bates de Plata.

“Estoy esperando a ver qué trae el futuro para él, porque se va a retirar como uno de los mejores catchers de todos los tiempos”, dijo Merrifield. “Y me emociona estar al lado suyo para ver como sucede todo eso”.