Roglic ya manda en temporada

by Mar 11, 2021

Primoz Roglic apenas tiene carreras de transición a lo largo de la temporada. Mientras que algunos corredores van a rodarse y a coger sensaciones antes de preparar un objetivo mayor, el esloveno hace lo mismo pero además ganando. En la cuarta etapa de la París-Niza, la primera con dificultad montañosa, el líder del Jumbo venció en solitario en su primera carrera de la temporada. Un ataque a tres kilómetros de meta, al que solo pudo salir durante unos metros Ion Izagirre, fue suficiente para que en la cima de Chiroubles (1ª, con 7,3 km al 6%), Roglic ascendiese a un liderato del que será difícil desbancar pese a que todavía restan otras cuatro etapas.

La prueba, en su ecuador, afrontaba una de las jornadas más complicadas: seis ascensiones de segunda categoría más la última, de primera, que casi con toda seguridad hacía presagiar un cambio de líder. El suizo Stefan Bissegger, brillante ganador de la contrarreloj el día anterior y que disfrutó de un liderato por primera vez en la élite, se descolgó del grupo a 45km de meta, en la primera subida al Mont Brouilly. Por delante, había una escapada que tuvo buen entendimiento formada por cinco corredores: Julien Bernard, Anthony Perez, Oliver Naesen, Óscar Riesebeek y el murciano José Joaquín Rojas. El Jumbo controlaba desde el grupo principal para que la renta no fuera excesiva.

El que más resistencia puso fue Bernard, ya que el del Trek llegó a empezar la ascensión final en solitario. Por detrás, Luis León Sánchez y Remy Cavagna saltaron. Este último, con Bisseger descolgado, era el líder virtual de la carrera por delante de Roglic. Sin embargo, cuando se acercaba a la cabeza, tuvo un problema mecánico que le dejó sin opciones de etapa ni poder aspirar al liderato. Antes, en el descenso hacia la última subida, hubo dos caídas de gente importante para la general: Gaudu y Tao Geoghegan Hart, con el británico especialmente dolorido en su mano derecha. Finalmente, abandonó. Luisle, en solitario, atrapó a Bernard, pero por detrás llegó un tren esloveno que no permitió llevar a nadie a su rueda.

El ataque de Roglic fue duro y con mucha autoconfianza, ya que en ningún momento miró para atrás. Se marchó en solitario y exprimió la renta al máximo, celebrando ya prácticamente el éxito sobre la línea de llegada. Tras tres semanas de preparación en el Teide, el vigente ganador de la Vuelta demuestra que va por muy buen camino. Ion Izagirre, quinto, aspira a la lucha por el podio. Este jueves, oportunidad para velocistas con desenlace en Bollene.