Primoz Roglic se volvió a enfundar el maillot rojo en el Castillo de Cullera después de ser el más fuerte del grupo de favoritosPara el del Jumbo vestir de rojo le hace “feliz”, pero no oculta que para él ir primero es circunstancial. “Sólo deseo vestirlo de verdad después de la última etapa”, repite a diario el esloveno. Este jueves, en la última ascensión, tenía en la cabeza la victoria de etapa. “Quería ganar, pero Magnus Cort estuvo muy fuerte y le doy la enhorabuena. Pero estoy muy contento por cómo me siento y las piernas que tengo”.

El otra vez líder se muestra muy relajado en La Vuelta, con un aura de superioridad apoyada, además, en la carta que tiene el oro olímpico contrarreloj en la última etapa contra el crono en Santiago. “Todavía estamos al inicio de carrera y queda lo más duro. Pero estoy satisfecho por cómo van las cosas. Estoy como quería estar”, asegura. También son muy positivos los que parecen sus principales rivales, el tridente del Movistar formado por Enric Mas, Alejandro Valverde y Miguel Ángel López. El equipo español tomó la iniciativa cuando la carrera se complicó por los abanicos y su pérdida fue mínima. Pero tampoco ocultan que Roglic de momento parece intocable. “¿Si me ha sorprendido? No. Es un corredor con muchísima clase y calidad. Lo que hemos visto es lo normal en él en este tipo de finales”, reconoce Superman.

Para los telefónicos, el de este jueves era un día para intentar el triunfo con Alejandro Valverde, pero una caída en el inicio de la etapa lo cambió todo. “Me dieron desde atrás y me hice daño en el cuello. Por eso decidimos no ponernos en cabeza hasta mucho después, para ver cómo me encontraba”, explicó el murciano en la meta. Aún así, el balance es más que positivo: Enric Mas es segundo a 25” de Roglic, López marcha tercero a 36”, mientras que Valverde es cuarto a 41”. El Movistar es, junto al Ineos (Bernal es quinto a 41”), los dos bloques que más argumentos parecen tener en la inminente llegada de la montaña.

Más problemas tuvo Mikel Landa. Los 27” que se dejó ayer en la subida final le llevan a 1:12 del maillot rojo. “Acumulo más retraso y eso no es bueno. Pero los finales tan explosivos no me vienen demasiado bien”, analizó el vasco tras un muro de apenas 1,9 kilómetros que sólo confirmó lo que ya se sabía: Roglic es el capo de La Vuelta.