Cuando vimos por última vez a Randy Arozarena era – como dijeron Kevin Kiermaier y otros – “el mejor jugador del planeta”. 

Durante su histórica actuación de octubre, el cubano rompió los récords de Grandes Ligas de hits, jonrones y total de bases alcanzadas para una postemporada. Con el cuadrangular que dio en el Juego 6 de la Serie Mundial, se convirtió en el líder en bambinazos e imparables de los Rays en los playoffs. En 20 partidos de postemporada, bateó .377/.442/.831 con 10 cuadrangulares, 14 impulsadas y 19 anotadas. 

Cada uno de sus turnos fue un espectáculo. Cada jugada le otorgaba un reconocimiento nacional. Parecía que ingresaba en los libros de récords con cada swing que hacía. 

¿Ahora, qué? 

“Más le vale a Randy hacer lo mismo que hizo en octubre”, dijo bromeando el manager de los Rays Kevin Cash el martes en el Charlotte Sports Park. 

Pero, en serio, ¿qué viene ahora? 

“Con él puedes esperar cualquier cosa”, dijo el campocorto dominicano Willy Adames, “porque tal vez mejore cada año”. 

Honestamente, ¿cómo puede ser eso posible para el novato? (Sí, técnicamente es elegible para ser Novato del Año de la Liga Americana en el 2021, incluso después de ser el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato del año pasado).

“Bueno, he llegado a la conclusión de que nunca debo dudar de lo que puede hacer Randy”, dijo el receptor Mike Zunino. 

Arozarena no ha creado una lista de objetivos específicos para estos campamentos. Simplemente quiere ayudar a ganar a los Rays – algo que no pudo haber hecho mejor en la postemporada del 2020. En una videoconferencia el miércoles vía Zoom, el cubano afirmó que espera seguir haciendo lo mismo. 

“Sé que tuve buenos números y grandes resultados. Eso me da una motivación extra para seguir adelante y repetir lo logrado”, dijo Arozarena. “Ésa es la motivación que tengo cada vez que voy y lo pienso”. 

“No quiero ponerme metas irreales. Sé que si me preparo para eso, tendré los resultados que quiero. Si lo hago bien, creo que esos resultados llegarán”.

Escuchar a los Rays hablar de lo que puede lograr Arozarena hace que pareciera como si los sistemas de proyecciones subestimaran sus habilidades – y los cambios físicos que tuvo el año pasado en la cuarentena, añadiendo 14 libras (6.8 Kg) de músculo. El sistema Steamer le da una proyección de .260/.334/.451 con 23 jonrones, 76 impulsadas y 20 robos de base en 144 partidos del 2021. ZiPS lo tiene con promedios de .262/.339/.475, 21 bambinazos, 60 empujadas y 16 estafadas en 127 encuentros. 

Nuevamente, ¿quién imaginaría en septiembre pasado de lo que era capaz de hacer? 

“A veces creo que ni él sabe”, dijo el abridor de los Rays, Tyler Glasnow. “Sólo quiere salir a jugar”. 

A pesar de las proyecciones de lo que puede hacer Arozarena en una temporada completa de 162 encuentros, el gerente general Erik Neander dejó en claro que los Rays no quieren ponerle mucha presión. Esperan una mejora orgánica de toda su alineación, incluyendo años saludables de Austin Meadows, Ji-Man Choi y el cubano Yandy Díaz. 

Luego de su broma, Cash dijo el miércoles que Tampa Bay no quiere proyectar ese nivel sobre nadie. Quieren asegurarse de que Arozarena, quien cumplirá los 26 años el domingo, pueda seguir disfrutando en el terreno, como cuando utilizaba las botas de vaquero y competía en duelos de baile el año pasado.