polémico empate entre Charlo y CASTAÑO

by Jul 19, 2021

El A&T Center de San Antonio durante mucho tiempo habló castellano. En esa cancha vivió grandes noches de gloria Manu Ginóbili. Tres años después de la retirada de la leyenda argentina, otro compatriota suyo volvió a brillar con luz propia. Brian Castaño hizo todo para hacer historia y convertirse en el primer púgil latino en unificar los cuatro cinturones del mismo peso. Brian maniató a Jermall Charlo, quien puede ser mejor boxeador, pero no tuvo su noche. Necesitaba un milagro para salvarse y llegó en forma de ayuda de los jueces. Nulo por decisión dividida: 114-113, 111-117 y 114-114. Cuando un resultado así se da, muchas veces hay lecturas contradictorias. Nadie que viese ese combate puede dar ganar a Charlo, y menos por 111-117, esa era la puntuación que hubiese merecido el argentino a su favor. “Gané la pelea. Espero que haya revancha“, afirmaba resignado Castaño. Debió salir del ring con cuatro títulos del superwerlter y se marchó con el que vino, el WBO. El negocio no era que él ganase y le privaron de su gran noche.

Desde el inicio, la pelea estuvo a dos velocidades. Castaño salió a meter ritmo y presión, un trabajo que acompañó con grandes golpes al cuerpo. Llegó incluso a encerrar a Charlo contra la esquina. El estadounidense, favorito en las apuestas, intentaba golpes aislados, sobre todo con el gancho de izquierda. Una contra con esa mano hizo levantarse al público. Atinó y los fans (peleaba en su Estado) le intentaron aupar. Poco le duró. Del tercer al noveno asalto la pelea fue para el argentino. Castaño metió ritmo y fue conectando las mejores manos. Jermell también hacía su trabajo, pero nunca estuvo cómodo y era muy intermitente. Le faltaba continuidad, lo que sí que presentó Castaño, quien además puso golpes duros y trabajó a la perfección con la izquierda por dentro.

En nueve asaltos, Charlo no hizo ningún ajuste. Le quedaba encomendarse al KO y casi suena la flauta. En el décimo, Jermell tuvo la mitad del asalto a Castaño flotando. El argentino supo sufrir, mucho, y llegó a la esquina. Estaba mal, pero no fue al suelo. Pese a ello, dos jueces dieron 10-8 para el local. Si hay una superioridad manifiesta se puede dar esa puntuación sin que la rodilla toque el suelo, pero es extraño que se dé. Pese al mal rato, Brian Castaño logró recuperarse y sacar trabajo. A falta de un round, Charlo iba 8 asaltos a 3 abajo. Quedaba uno y el argentino acabó fuerte y cerrando el trabajo (un 7-4 tampoco hubiese sido descabellado). La victoria parecía clara… pero ese no era el negocio.

El business era que Charlo ganase, subiese de peso y los cuatro cinturones se quedasen vacantes. Nadie contaba con Brian Castaño. El humilde barrendero del barrio bonaerense de Isidro Casanova dio todo para saltar la banca y dar la sorpresa. Otra vez, una injusticia mayúscula en las cartulinas echa por tierra un gran trabajo. Qué pena. Castaño, que se había llegado a plantar en la previa por problemas en los guantes de Charlo, se había ganado al público neutral en los días anteriores a la pelea. Tras su exhibición hasta los fans de su oponente le reconocieron su labor. A estas horas debía ser indiscutido.