Paul y Ayton, dos problemas para Suns

by Oct 12, 2022

AS- Sería difícil titular la carrera de Chris Paul si acabara ahora mismo, pero podríamos especular y decir que no sería para nada positivo. El genial base no hace más que concatenar un fracaso tras otro y caer cuando es favorito, lo tiene todo a favor o tiene al rival en la lona, tiritando esperando un final que luego es el suyo. Ya sea por lesiones, por errores de los entrenadores o porque no estaba bien acompañado, Paul siempre ha sufrido una maldición de la que es el máximo exponente: la de tener unos resultados deportivos nada acordes con tu talento. Pero, eso sí, hace ya mucho que se dejaron de señalar factores externos y se empezó a mirar a la estrella como lo que ha sido en otros momentos en los que no podemos tirar de condicionantes. Al fin y al cabo, su incapacidad para estar a la altura en según qué circunstancias también es un factor clave para analizar su falta de éxitos y, en última instancia, su lugar definitivo en la historia.

Los Suns encaran el curso baloncestístico 2021-22 en una situación llena de incertidumbre. Nadie sabe cuál será el techo de la franquicia, si son realmente favoritos al título o si pueden codearse con Warriors y Bucks, los favoritos objetivos al próximo anillo. El escándalo de Robert Sarver, dueño (lo será hasta que se deshaga de la entidad, que ya ha puesto en venta) de los Suns, ha salpicado la actualidad y sus comentarios racistas y machistas así como el trato a sus trabajadoras han hecho saltar las alarmas. Sin embargo, más allá de la inacción de Adam Silver, del recuerdo del pasado de Donald Sterling y de las protestas de varios jugadores (LeBron James, el propio Chris Paul…), la realidad es que la actualidad deportiva sigue ahí y no es nada halagüeña para un equipo que mostró una imagen pírrica, lamentable, en la eliminación ante los Mavericks en el séptimo partido de las semifinales del Oeste. Hace solo unos meses, pero todavía escuece: 90-123, un resultado que ya era de 27-57 al descanso.

El equipo de un Monty Williams superado por la situación se ha mantenido mudo en el mercado veraniego. Sonó tímidamente Kevin Durant, igual que sonó en todos los recodos de la mejor Liga del mundo, pero la opción del traspaso era impensable sin Devin Booker y los Suns no quieren deshacerse de su activo más valioso, ese que en un mes cumple 26 años y es la cara visible y el futuro de la franquicia. Bojan Bogdanovic sonó con cierto desmayo antes de recalar en los Pistons y lo único que se ha hecho es prolongar el contrato de Monty Williams en el banquillo y utilizar a Jae Crowder como chivo expiatorio de la eliminación ante los Mavs: la relación entre jugador y franquicia es nula y se espera un traspaso inminente. El alero está fuera de la dinámica del equipo y solo falta por ver dónde acabará y a cambio de quién. Y no deja de ser un problema: Crowder, siempre intermitente, era uno de los titulares y su salida deja a Cam Johnson dentro del quinteto inicial… y provoca una gran pérdida para el banquillo y la segunda unidad. Es decir, la plantilla que queda es, a priori, peor. Mala cosa.

La situación de Ayton

Otro de los problemas veraniegos a resolver era el de DeAndre Ayton. Como agente libre restringido, los Suns tenían la posibilidad de igualar cualquier oferta que el pívot recibiera para retenerle, pero en caso de no hacerlo el pívot pondría rumbo a un nuevo destino. Contra todo pronóstico, en Arizona se igualaron los 133 millones en cuatro temporadas que ofrecieron los Pacers y mantienen en la plantilla a un jugador que puede llegar a ser un problema: promedió menos de 16 puntos y apenas 8 rebotes en la serie ante los Mavs (17+10 en regular season), tuvo problemas defensivos con los interiores abiertos que se aprovechaban de las penetraciones de Luka Doncic y en tres de los partidos de la serie se quedó en menos de 23 minutos de juego, además de no ser capaz de crear situaciones ventajosas o no intimidar en la zona.

El problema de Ayton, sin embargo, es mucho mayor: las dudas sobre si es su propia capacidad la limitada o el sistema de Monty Williams el que le impide una mayor producción (pizarra, jugadas para él, pick and roll, situaciones en el poste bajo…), las tensiones con los Suns vienen de lejos y la franquicia no quiso, hace ya más de un año, prolongar su contrato rookie con una xstensión millonaria que sí recibieron algunos de sus compañeros de generación. Pertenecer además a una camada que incleuya a Luka Doncic o Trae Young ha perjudicado al center de cara a la opinión pública, su entorno no está cómodo con su papel en la ofensiva y la relación de desagrado mutuo que tiene con su entrenador ha pasado de filtrarse a ser uno de los principales centros de debate en redes sociales. Monty Williams no tiene contacto con su jugador desde el séptimo partido de las Finales (algo que han reconocido los propios Suns) y el training camp empieza sin que la relación entre ambos haya mejorado. De hecho, el distanciamiento ha aumentado. Otra vez, mala cosa.