Nole aprovecha los pecados de Tiafoe

by Feb 10, 2021

Novak Djokovic lo pasó fatal este miércoles para acceder a la tercera ronda del Open de Australia. El serbio sufrió mucho por el calor (sobre 30 grados) y el sol que pegó con fuerza sobre la Rod Laver Arena. La sombra cubrió la pista en el cuarto set y eso salvó al número uno del mundo, que no estaba jugando bien, sobre todo, y esto es muy extraño, con el revés. El saque (26 aces) también rescató a Nole, igual que la ayuda involuntaria de su rival, Frances Tiafoe, capaz de lo mejor y de lo peor en un gran partido. Sus errores garrafales en momentos importantes, sobre todo en el desempate de la tercera manga, facilitaron el sufrido triunfo de Djokovic por 6-3, 6-7 (3), 7-6 (2) y 6-3. 

«Ha sido muy duro por las condiciones difíciles y el sol en la pista. Frances ha hecho un partidazo y le felicito», dijo Nole. «Este tipo de partidos van siendo más duros con el paso de las rondas, no es la primera vez que tengo lidiar algo así. El break en el último set por ese aviso de tiempo a Tiafoe ha sido desafortunado, porque no se lo merecía», afirmó en un arranque de deportividad, refiriéndose a un¡a decisión del juez de silla que marcó el devenir de esa manga, porque el estadounidense tuvo que jugar con segundo saque en un 30 iguales después de discutir con el árbitro y descentrase.

«Aquí me siento muy bien, como el salón de mi casa, después de haber ganado tantos partidos. Este año es la superficie más rápida en la que he jugado aquí en 15 años», explicó Djokovic, que no pudo poner el aire acondicionado como hubiera hecho en su domicilio y por eso padeció durante gran parte del encuentro. Su cara reflejaba una incomodidad que llevó mejor Tiafoe, al que le faltó ser un poco menos cándido para aprovechar el momento de bajón de su oponente.

Pecados de juventud

Jugó con valentía y mejor de revés que el propio Djokovic, pero hizo dejadas que no tocaban, algunas dobles faltas groseras y en ocasiones eligió mal la zona por la que seguir jugando sin percatarse de que había otros caminos libres y más fáciles. Por eso es el 64º del mundo a sus 23 años y no está más arriba pese a sus excelentes condiciones físicas y tenísticas. La cabeza le pierde. De haber tenido más claridad, Djokovic hubiera pasado por muchos más problemas. Pero no fue así y el viernes se enfrentará a otro norteamericano, Opelka o a Fritz.