Nigeria, los que sorprendieron al Team USA

by Jul 12, 2021

Nigeria no es sorpresa, es confirmación. Amenaza la selección africana, la primera de este continente en ganar a Estados Unidos en un partido de baloncesto, con dar algún susto en el torneo olímpico que arranca este mes. En el amistoso de Las Vegas ante la todopoderosa ya ha vencido y convencido

La selección de Nigeria ya gozaba en sus filas de jugadores de la NBA. Por ejemplo, nacidos allí como Josh Okogie (Timberwolves) o de infancia estadounidense como Chimezie Metu (Kings) o Al-Farouq Aminu (Bulls). También con ex de la Liga como Ben Uzoh, Ekpe Udoh, Michael Gbinije o Ike Iroegbu. Lo que quería la federación del país de cara a la cita de Tokio 2020 era potenciar con alguna pieza más de calidad con conexión nigeriana, ya fuera por rama familiar (Jahlil Okafor o Wes Iwundu) o por simple nacionalización (Spencer Dinwiddie o Monte Morris). ‘Bam’ Adebayo, candidato a todo, se descolgó de esta carrera al ver que iba a entrar en el equipo de Popovich. Al final se sumaron Okafor y Morris, aunque en el caso de este último nada se sabe y su nombre desapareció de la lista pese a ser incluido en la preselección, Gabe Vincent (Heat), Precious Achiuwa (Heat), K.Z. Okpala (Heat) y Miye Oni (Jazz). De Miami salen tres nuevos talentos. Fuera del arco se ha quedado, por ejemplo, O.G. Anunoby, británico pero de ascendencia nigeriana. Hay donde escoger para que este país domine a nivel internacional, no sólo continental, durante quince años. 

No todo es EE.UU. A falta de un último corte en la lista, en el partido ante los Durant, Tatum y etcétera vimos a conocidos del público español: Obi Emegano, que ha jugado este último año en la Liga Endesa con Urbas Fuenlabrada; Stan Okoye, de Zaragoza a Gran Canaria; Caleb Agada, que en dos años ha pasado de jugar la LEB Oro con el Melilla a intentar probar en la liga de verano de la NBA con los Nuggets.  

El impacto en la NBA

Obviando a Estados Unidos, el país que más jugadores aporta a la NBA, y a sus hermanos de Canadá, que cada vez goza de mejores jugadores pero que luego no aplica esa progresión en las competiciones de selecciones internacionales, siempre ha habido una serie de países que han gozado de representantes de mucha valía y en buen número en la liga de baloncesto más importante del mundo. Pasa con Francia, que cada vez cuenta menos por la descolonización producida en las últimas décadas, con España, que llegó a tener a diez a la vez hace cuatro años, con Alemania, Grecia, Turquía o Italia en el Viejo Continente, con China y Japón en Asia, con una Australia de orden creciente en los últimos tiempos o con Argentina, que es el sudamericano con más empaque aunque en la década pasada tuvo mucho más.

En el caso de África las políticas establecidas por la NBA para captar talento oculto allí, primero con un Basketball Without Borders enfocado a sus países y luego con el proyecto de la Basketball Africa League, en la que NBA y FIBA se han unido para potenciar el baloncesto de allí. Las oportunidades pasan pocas veces y los jugadores pueden ahora aprovecharlas mejor para llegar a la cima. Un ejemplo sobre el que poner el foco en la actualidad es el de Nigeria.

Dejando de lado otros países como Congo, Senegal o Camerún, que tienen representación importante en la NBA, es Nigeria la que concentra el mayor talento africano de presente y futuro. A recordar que para la cita de los Juegos Olímpicos, para la que se clasificó hace dos años, ha fichado además a un técnico de altísimo nivel como Mike Brown. Es el asistente principal de Steve Kerr en los Warriors, un Kerr que precisamente es ayudante de Gregg Popovich en la EE.UU. a la que tanta pupa ha hecho antes de ir a Tokio. En el cuerpo técnico de los nigerianos también está el español Jordi Fernández, que coincidió con su principal en los Cavs.

Nigeria no es un secreto para la NBA, ya que en su momento tuvo a dos jugadores drafteados como número 1: Hakeem Olajuwon en 1984 y Michael Olowokandi en 1998, uno con más éxito que otro.

El jugador que representa el salto generacional entre esa primera ristra del siglo XX y la camada actual, la que puede pelear por cotas mucho más altas tanto a nivel individual como nacional, es Ike Diogu. Fue elegido por los Warriors en 2005, luego se apartó de la NBA y ahora continúa jugando y como capitán de los D’Tigers, la selección nigeriana. En declaraciones a The Associated Press explicó este caso: “Yo nací en Estados Unidos pero crecí como nigeriano: vivía con nigerianos, iba a una iglesia nigeriana, a fiestas nigerianas… Yo ya vi venir esta ola de jugadores de Nigeria en la NBA, pero me alegro que ahora lo pueda comprobar todo el mundo”.

La nueva generación quedó plasmada como relevante en el Draft 2020, con ocho elegidos de procedencia nigeriana que aseguran prosperidad para el baloncesto de la patria: Isaac Okoro (5º, Cavaliers), Onyeka Okongwu (6º, Hawks), Precious Achiuwa (20º, Heat), Zeke Nnaji (22º, Nuggets), Udoka Azubuike (27º, Jazz), Desmond Bane (30º, Grizzlies), Daniel Oturu (33º, Clippers) y un Jordan Nwora (45º, Bucks) que ya era internacional por su país.

Pronto es para hablar de superpotencia mundial a nivel baloncestístico, pero parece ya patente que Nigeria se sitúa en las primeras posiciones en cuanto a capacidad de formación y exportación de talento para jugar con la pelota naranja.