Rafa Nadal se aseguró un par de día más en Melbourne para continuar con su intento de resolver los problemas de espalda con los que llegó al Open de Australia y que con tratamiento y partidos podrían llegar a ser más soportables e incluso desaparecer. En unas condiciones diferentes de las de su debut, de noche y con la pista cubierta, el balear recuperó su juego estándar y ganó con suficiencia y sin aparentes problemas a Michael Mmoh, estadounidense de 23 años y 177º del mundo, que venía de la previa y al que superó en tres sets y 107 minutos: 6-1, 6-4 y 6-2. Nadal sacó con algo más de naturalidad y curvó más sus golpes. No se le vio incómodo. El español no suele enredarse ante qualifiers. Ha ganado a 26 de los 27 a los que se ha enfrentado en Grand Slams. Jugará por 15ª vez en 16 participaciones la tercera ronda del torneo. El sábado se medirá con el británico Cameron Norrie.

Sin grandes alardes, pero con una presión constante sobre un rival al que no conocía (“Vi algunos vídeos suyos en YouTube”, dijo tras el partido) y que se acobardó un poco al inicio, Nadal ganó terreno hasta sumar el primer quiebre del partido con el que consolidó un triturador parcial de 5-0. El drive le corrió bien al español, con más fuerza que el martes ante Djere, y de revés sigue firme. El saque lo ejecutó con parecidas velocidades, a una media de 178 km/h, pero con la dirección y el efecto necesarios para ponérselo complicado a Mmoh, que tiene un estilo de servicio peculiar, raro.