Andy Murray continúa con la montaña rusa en la que se ha convertido el camino de regreso a la élite del tenis tras verse afectado en los últimos años por las lesiones de cadera que le han tenido mucho tiempo alejado de las pistas.

Tras su gran debut en Winston-Salem ante Noah Rubin, Murray cayó en segunda ronda del torneo ante el estadounidense Frances Tiafoe por 7-6 (4) y 6-3 después de haber desperdiciado tres bolas de set en la primera manga.

El propio Murray se mostró muy crítico con su actuación lamentando la falta de consistencia a la hora de cerrar puntos clave. “Lo único positivo es que me he movido bien y he sacado bien, pero mi nivel tiene muchos altibajos y no tengo consistencia. Hay momentos en los partidos en los que juego bien y otros en los que cometo errores que desearía no hacerlos”

De hecho Murray afirmó que su nivel actual está para ser el 50 o el 60 del mundo y que tiene muchas cosas que mejorar antes de volver a competir en el US Open. “Mi nivel ahora mismo es para ser el 50 o el 60 del mundo. Eso es frustrante si dijera que no puedo decir que no me estuviera moviendo bien o no me sintiera bien físicamente. Pero cuando gano un bajo porcentaje de puntos con el segundo saque, eso no tiene nada que ver con mi estado físico”.