Leo completó una gran actuación con dos goles y sigue creciendo en la capital francesa. De la mano de Mbappé, el PSG supo remontar un partido (3-2) que sudaron más de la cuenta para ganar. El Leipzig no puso las cosas fáciles pero con la sociedad argentino-francesa todo es más fácil.

Pochettino sentó a Donnarumma que no hacía precisamente cara de buenos amigos en el banquillo y Keylor respondió, como siempre. La primera del partido se la sacó a Laimer, que tampoco conectó un gran tiro. Pero cuando el cuero pasa por Messi o Mbappé, el fútbol va a otro ritmo. Precisamente, el primer gol del choque lo empezó Leo y lo terminó Kylian.

Tocando los diez minutos de choque, Messi bajó a robar un balón en la frontal del área y aunque los jugadores del Leipzig reclamaron falta el colegiado no señaló nada. A partir de ahí, verticalidad pura de un Mbappé que coqueteó con dársela a Draxler pero decidió hacerlo todo solo. Tras una finta de pase, cambio de ritmo y para dentro.

Pero tal y como le suele pasar al conjunto de Pochettino, se relajan tras el primero. El Leipig empezó a ganar protagonismo y acumuló hasta cinco ocasiones claras de gol antes del empate de André Silva. El portugués se había encontrado con la madera minutos antes pero el pase sensacional de Angeliño no lo iba a desperdiciar. El empate era más que merecido.

De hecho, el PSG poco más generó de forma clara. Alguna serie de saques de esquina pero eran los alemanes los que se acercaban más al segundo. Lo pudo hacer un Nkunku, pletórico de forma, que bailó a Kimpembe antes de descargar un tiro que rozó el palo derecho de Keylor Navas. No le iba mal llegar al descanso a los de Pochettino.

Tampoco cambió demasiado el guion en el Parque de los Príncipes tras el asueto. El Leipzig le siguió jugando de tú a tú al PSG que sufría con el sistema alemán. Con eso y con un Angeliño desatado.

El lateral español la volvió a liar en ataque. Puso un pase milimétrico que rompió la espalda de toda la defensa parisina y Mukiele, el más listo de todos, lo recogió con una volea sin botar que nada pudo hacer Keylor Navas.

Mirabas al banquillo y no había ni Neymar, ni Di María ni Icardi. Pero claro, a algunos aún se nos olvida que tienen a Leo Messi. Y si encima Adams regala medio gol, todavía mejor. Mbappé se la puso al argentino que tras ligero suspense, toque en el palo y paseo por la línea, puso el empate a 20 minutos para el final.