El duelo de amigos los encuentra líderes y desequilibrantes, pero Leo llega volando más alto que Ney a la grandiosa final en el Maracaná. Lo dicen las impresiones del juego. Lo certifican las estadísticas: el argentino provoca un gol cada 60 minutos, mientras que el brasileño uno cada 90. Falta lo mejor.

No hay una final de la Copa América. Hay dos. Cautiva con fuerza total el clásico Argentina Brasil, por supuesto. Sin embargo, también excita al extremo ese duelo placentero que proponen Messi Neymar, esos fenómenos que fueron compañeros en el Barcelona, que sostienen la amistad y que elevan los sueños de sus selecciones a pura fantasía. Eso sí, aunque vienen exhibiendo niveles para celebrar, Leo le gana a Ney en casi todo.

Las sensaciones rescatadas del juego a los 34 años muestran al mejor Messi de selección que se haya observado. Líder como nunca. Enfocado en cada situación, con aceleraciones eludiendo rivales como en sus tiempos de mayor frescura, con reflexiones propias del futbolista más cerebral, gritando goles propios y gestando goles de compañeros.

Si Leo lleva de la mano a Argentina, Neymar es la luz de Brasil. Y lo hace con esa dosis de jogo bonito que desde siempre trata de imprimirle a cada acción, inclusive exponiéndose a golpes que podría evitar si se desprendiera un segundo antes de la pelota.

Jugando a buscar diferencias en la excelencia, la impresión es que Messi suena en esta Copa América más imponente que Neymar. Dejan su huella y enamoran los dos, pero sobrevuela con mayor fuerza el aura de un Leo.

Un buen modo de verificar las sensaciones suele ser el repaso estadístico. Pasando por el tamiz los números de cada uno en la Copa América, se ratifica que no hay error en lo que se ve y se siente: el 10 argentino le gana en casi todo al 10 brasileño.

Messi se impone a Neymar en goles (4-2) y en asistencias (5-3). Al cabo, el argentino participó en 9 de los 11 gritos de su selección, mientras que el brasileño fue decisivo en 5 de los 12 festejos de la suya. Es cierto que Tite no utilizó a Ney en el cierre del grupo contra Ecuador, mientras Leo jugó los 6 partidos. Todo es tan real como que promediando sus influencias determinantes Messi genera un gol cada 60 minutos en esta Copa América, mientras que Neymar provoca uno cada 90 minutos.

Pueden jactarse de ser cruciales en las semifinales porque sirvieron los goles de sus selecciones: uno a Lautaro Martínez, contra Colombia a puro criterio y claridad dentro del área; y otro a Paquetá ante Perú, tras una apilada eléctrica. Sin embargo, en la cosecha personal de celebraciones, el del PSG no marca desde el segundo partido. La garganta del genio del Barcelona está mucho más caliente: aún se goza ese tiro libre de cuento contra Ecuador en cuartos de final.

La mayor eficacia de Messi además se puede explicar desde la suma de remates (27 contra 22 de Neymar) y desde las situaciones claras falladas, ítem en el cual el argentino sólo desperdició 2 contra 8 que no pudo exprimir el brasileño.

Messi también se sitúa por encima de Neymar en la cantidad de regates completados: 33 (5,5 por encuentro) contra 26 (5,2 por juego). Lo vence además en los pases acertados: 206 (80,78 % de los intentados) contra 178 (80,18 %). Por otro lado, el 10 celeste y blanco tiene más duelos ganados (62) que el 10 verdeamarelho (58).

Sólo Ney pudo quebrar a Leo en dos aspectos: grandes ocasiones de gol creadas (el brasileño gana 9 a 6) y en infracciones recibidas (le cometieron 25 al talento del PSG y 22 al del Barcelona).

Será la sexta vez que se cruzarán Messi Neymar. Ganó Leo los dos primeros duelos de selecciones, ambos amistosos: 1-0 (convirtió) y 4-3 (el recordado triplete). Ney se impuso en los últimos dos, 2-0 en uno sin nada en juego y 3-0 por Eliminatorias y con un grito incluido. Sólo se han enfrentado en una final, pero ya por equipos y en el Mundial de Clubes de 2011. El 10 del Barcelona terminó sonriendo con un 4-0 que decoró con un doblete contra el por entonces 10 del Santos.

Ya fueron campeones mundiales juveniles y capturaron el oro olímpico. Aunque el brasileño conquistó una Copa Confederaciones, los dos cargan con la misma deuda de selección: ninguno ganó un título importante de mayores. Uno este sábado pagará.