Bajo las luces del moderno SoFi Stadium, Los Angeles Rams brillaron como una estrella más de Hollywood cuando este domingo derrotaron 34-24 a los campeones de la NFL, los Tampa Bay Buccanneers.

En el único partido de la semana que implicó a dos equipos invictos y que puede considerarse como un precursor de la final de la NFC, Matthew Stafford lució como el quarterback de élite por el cual la organización decidió hipotecar parte de su futuro al intercambiar dos primeras selecciones globales a cambio de su talento.

Stafford terminó la tarde con 343 yardas y cuatro pases de anotación. Stafford se unió a Kurt Warner como los únicos quarterback en la historia de la organización con nueve touchdowns o más en los primeros tres partidos de una temporada.

Si bien es cierto que Los Angeles Rams decidieron ir por Stafford para buscar el trofeo Vince Lombardi y no sólo una victoria sobre los Bucs, la forma en que desplegaron su accionar es un triunfo moral y un golpe de autoridad en la Conferencia Nacional.

Tom Brady quien por primera vez en 22 temporada jugó un partido de la NFL en Los Angeles no pudo ayudar a su equipo a mantener el invicto de 10 encuentros que arrastraban desde la temporada pasada cuando ganaron el Super Bowl en Tampa Bay.

Brady se regresó a casa con 432 yardas por aire y un touchdown, añadió otro por tierra.  El próximo domingo el mejor quarterback de la historia regresará a Foxborough para jugar contra los Pats en los viejos terrenos donde empezó a caminar dentro de la NFL.

Brady alcanzó las 80 mil yardas en su carrera.

Los Bucs dejaron atrás el convertirse en el primer equipo en la historia de la NFL en hilvanar nueve triunfos con al menos 30 puntos en la pizarra.