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MARCA- Como estaba cantado, se ha terminado la maltraída etapa de Klay Thompson en Dallas Mavericks. El ya veteranísimo escolta (36 años) no tenía sentido en un equipo en profunda reconstrucción y al que llegó para jugar con Luka Doncic y Kyrie Irving pero en el que convivió con el traspaso del esloveno y la llegada a Texas como nueva estrella generacional de Cooper Flagg, número 1 del draft de 2025. Klay y los Mavs han negociado un buyout y el jugador será libre para firmar, como también era ya un secreto a voces, con los nuevos Heat de Giannis Antetokounmpo y Bam Adebayo.
Klay firmó, en 2024, un contrato de tres años y 50 millones con unos Mavs que acababan de jugar la Final de la NBA (la perdieron, contra los Celtics). Los Warriors habían dudado demasiado (cuánto pagarle, por cuántas temporadas…) a pesar de que era (siempre será) una de las grandes leyendas de la franquicias: formó los Splash Brothers con Stephen Curry, ganó cuatro años anillos y fue cinco veces all star en la Bahía. Con ganas de reivindicarse, eligió los Mavs por encaje deportivo y por la ambición de volver a llegar lejos en playoffs. Pero su paso por Texas no ha sido en absoluto lo que él esperaba.
Para empezar, su nivel está lejos del de sus mejores días porque apila ya quince años en la NBA y, sobre todo, porque pasó por una grave lesión de rodilla y, antes de regresar a las pistas, por una rotura del tendón de Aquiles.
Pero, además, los Mavs saltaron por los aires, dejaron de ser un aspirante en el Oeste por la vía rápida y destrozaron su proyecto con el traspaso de Luka Doncic a los Lakers en febrero de 2025. El escolta, que quería competir y sentirse a gusto Un trago. En el draft, en junio, llegó Flagg y el plan pasó a ser la reconstrucción. La solución, después de otra temporada frustrante (balance de 26-56) era el buyout que ahora se ha acordado. El equipo sigue con su transformación y Klay elige nuevo destino tras liberar ese último año de contrato por 17,5 millones.
En cuanto a su nuevo destino, la decisión ya estaba tomada. Todavía tiene que pasar por waivers antes de firmar con los Heat, pero ese será su nuevo equipo después de trece años en los Warriors y dos en unos Mavs con los que ha promediado 12,9 puntos con un 38,7% en triples. Los Heat tenían tres huecos libres todavía en su roster y estaban a 10,6 millones del primer apron. Así que no hay problema: el contrato mínimo para un jugador con los años en la NBA de Klay es de 3,9 millones de dólares, aunque Shams Charania (ESPN) asegura que el apretón de manos en Miami será por dos temporadas (con player option para la segunda) y unos 13 millones en total. Los Heat tienen una trade option de 8,9 millones, así que pueden acomodar con parte de ella el salario de Klay y tener margen todavía para hacer más incorporaciones. La cantidad que se fije de salario para esta próxima temporada coincidirá seguramente, es el modus operandi habitual, con la que va a perdonar a los Mavs para percibir, entre un equipo y otro, los mismos 17,5 millones que tenía garantizados.
Así que no había problema para que un jugador histórico pueda exprimir el final de su carrera en un equipo que quiere ir a por todas con la llegada de Giannis Antetokounmpo, y que necesitaba tiro exterior y experiencia, jerarquía. Klay tiene eso, desde luego, aunque ya no las piernas de sus mejores años. Es una sombra de lo que fue en defensa y no es tan rápido ni tan letal con el tiro. Pero cubre una necesidad obvia en un proyecto que parte del blindaje que aportarán Giannis y Bam Adebayo y en el que también tendrán que ser importantes Davion Mitchell, Andrew Wiggins (campeón con Klay en los Warriors de 2022) y Tim Hardaway Jr.