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AS- Los Celtics se han hecho un lío. El equipo verde, curtido en mil batallas, el más ganador de la historia de la NBA con 18 anillos, uno más que los Lakers, pone rumbo al rincón de pensar tras el sainete que ha envuelto a su último gran héroe, Jaylen Brown. Al intentar hacerse con Giannis Antetokounmpo ofrecieron al alero, MVP de las Finales de 2024. Pero el griego acabó en Miami Heat y la franquicia de Boston totalmente señalada, a nivel externo e interno, y en el propio seno de la entidad se sintió que la relación con el jugador estaba totalmente rota. Por lo que le buscaron un nuevo destino, que encontraron en los Sixers… a cambio de Paul George. Entre otras cosas por haber dejado marchar de forma incomprensible a uno de los mejores jugadores de la competición norteamericana.
Le situación viene de lejos: Jaylen, el bueno de los Jays, ya había sido metido en rumores de traspaso y filtraciones constantes y antes de la situación con Giannis ya sonó como paquete de intercambio para que los verdes pudieran hacerse con un Kevin Durant que finalmente no llegó. A esto se unen filtraciones que han aparecido después del traspaso: el alero y Joe Mazzulla no se llevaban bien y el entrenador le reprochaba que fuera por libre y no se ciñera al sistema, mientras que la propia estrella entraba en conflicto con Jayson Tatum en pista, por el volumen de tiros y el teórico liderazgo que se veían obligados a compartir a regañadientes. Todo esto, unido a las intentonas de fichar al griego, hicieron que la situación se tornara en insostenible. Se lo quitan de encima, sí, pero… ¿se han comportado de la forma adecuada? ¿Aciertan al pensar que hay que apostar por Tatum?
Todo parece indicar que no: el ya jugador de los Sixers disputó 71 partidos la temporada pasada, la mejor de su carrera en ausencia casi completa de un Tatum que estaba lesionado del tendón de Aquiles: 28,7 puntos, 6,9 rebotes y 5,1 asistencias, sexto en las votaciones para el MVP, All Star y Segundo Mejor Quinteto de la NBA. Su homólogo jugó bien en su retorno (21,8+10+5,3, aunque con un 41% en tiros de campo), pero los Celtics se resintieron. Forzó su vuelta por el buen devenir del equipo y las opciones de anillo (56-26 al término de la regular season, segundos en la Conferencia Este) y su conjugación con el resto de sus compañeros fue positiva… hasta que llegaron los playoffs. El equipo verde iba 3-1 arriba y tenía ventajas de dobles dígitos en el quinto asalto para cerrar la serie. Eso precipitó la situación y la necesidad de cambio. Y Brad Stevens, que casi nunca se equivoca, decidió que la etapa de Brown en Massachusetts había acabado.
Una historia trágica… que dio un anillo
Jaylen Brown llegó a la NBA en 2016, mientras que Jayson Tatum lo hizo al año siguiente. Siempre han disputado playoffs. Desde ese año, 12 participaciones con seis llegadas a las finales de Conferencia, todas desde la llegada de Jaylen. Consiguieron aterrizar en las Finales en 2022, cuando lo que quedaba de la dinastía de los Warriors de Stephen Curry les apeó de la victoria. Los líos extradeportivos se llevaron por delante a Ime Udoka, un hombre que vino a sustituir a un Brad Stevens que se encontraba más cómodo en los despachos. Llegó Joe Mazzulla y una derrota muy dura frente a los Heat, a los que remontaron un 3-0 de forma increíble para luego caer sin remedio en el séptimo asalto en el Garden. Se llegó a pensar que era imposible el anillo pero lo hizo al año siguiente. Y el sueño se hizo realidad.
Sin embargo, el denominador común de todas esas temporadas era el de las dudas que presentaba la unión entre Brown y Tatum, que se respetaban y toleraban en pista pero, según parece, ni se miraban a la cara fuera de ella. Entre 2020 y 2025, Jaylen se fue por encima de los 20 puntos por partido, con un pico de 26,6 en la 2022-23, cuando entró por primera vez en el Segundo Mejor Quinteto de la NBA. En ese periodo de tiempo, Jayson superó los 26 en todas las temporadas menos en la primera, y logró 30,1 en la misma en la que su por entonces compañero alcanzaba su tope. Las conclusiones casi siempre eran las mismas: Tatum era un poco mejor que su colega a nivel estadístico, pero en los momentos decisivos era a la inversa y lo único que perjudicaba a Brown era su empecinamiento en conducir el balón cuando la capacidad de distribución no era su fuerte. Por el resto, parecía que era una cuestión de gustos, de opiniones y de poco más. Y eso, claro, no resuelve nada.