Campazzo prometió guerra y la está dando. Asentarse en la NBA no es nada fácil. Su apodo, la mejor liga del mundo, da alguna que otra pista sobre el nivel del puerto. El talento es necesario, pero no suficiente. Al igual que el esfuerzo. El Facu lo tenía claro antes de cruzar el Atlántico. En todas y cada una de las entrevistas que concedió antes de iniciar su nueva etapa baloncestística, lo remarcó: iba a asumir el rol que se le asignara, trabajar a partir de él y potenciar aquellas virtudes que, desde su punto de vista y del equipo, podían ser más útiles. Iba a empezar la casa por los cimientos y, ahora, estos cada vez son más sólidos. Eligió un proyecto ambicioso, con presente y futuro, en crecimiento y con grandes aspiraciones. Es un competidor nato y, para estos, competir es una necesidad. Denver Nuggets era un destino tan idóneo como atrevido, como el propio Facundo para la franquicia. En el cierre del mercado lo demostraron: Garry Harris y R.J. Hampton, el primero escolta y el segundo base, abandonaron Denver en la operación que trajo a Aaron Gordon a Colorado. Campazzo, reconvertido en un combo que alterna las posiciones exteriores según convenga, podría haber sido uno de los integrantes de la operación, pero se quedó. Confían en él y lo demuestran tanto en las acciones como en las palabras.

Los halagos, tanto de rivales como de compañeros, han sido una constante. Incluso en los peores momentos, cuando los minutos se resistían y las buenas sensaciones aún más. Después de un sube y baja constante, ha llegado la estabilidad (suele ser así), y, en ella, lo positivo pondera más que lo otro. Posesiones más cortas, menos dirección, más catch and shoot, etc. Campazzo ha crecido en consonancia con lo que le ha ido pidiendo Mike Malone, haciendo, por encima de todo, de la defensa su principal arma. En una de las, ya tantas, noches de anotación compulsiva de Stephen Curry esta temporada, el base de Golden State Warriors aseguró que Facundo “había sacado lo mejor de él”. Anoche, en una revancha que no llegó, Curry volvió a liderar a los suyos hacia la victoria, pero teniendo que superar, nuevamente, su farragosa defensa, cada vez más comentada dentro de la competición. Varios partidos atrás, en la victoria frente a Houston Rockets, John Wall no fue tan amable. Tras un robo al final del primer cuarto, cuando el base estadounidense ya se relamía, y una falta fruto de la intensidad, que terminó con Wall por los suelos, el jugador de Houston se levantó de inmediato para buscar el enfrentamiento verbal, visiblemente desquiciado. “Esto demuestra la competitividad de los jugadores de la NBA. Son los más competitivos del planeta y Campazzo es uno de ellos. Es como la peste, disfruta ese estilo de juego”, aseguraban, al mismo tiempo, los comentaristas de los Rockets encargados de la retransmisión.

“Puede anular a cualquiera”

La dura baja de Jamal Murray, que complica, y mucho, las aspiraciones de la franquicia, es sinónimo de un esfuerzo colectivo que empieza por la propia posición de base. Contra Memphis, después de tres partidos como suplente, Campazzo partió como titular, como se intuía que podía pasar (pero no pasaba). Se ha mantenido. Seguramente, por la ausencia de Monte Morris, pero, sea cual sea la rotación que se termine asentando (a tener en cuenta la incorporación de Austin Rivers), su importancia se mantiene en auge. Está en su momento más prolífico en cuanto a minutos, puntos y asistencias, siendo uno de los seis jugadores del equipo con mayor responsabilidad defensiva en las victorias. Ahora, además, con la posible baja de Will Barton, pendiente de resonancia magnética, podría, incluso, aumentar su tiempo en pista en unos Nuggets que han pasado de aspirar a todo a recibir golpe tras golpe.

Tiene claro su rol, tal y como advirtió, y es muy valorado por sus compañeros. “Facundo es parte del mejor equipo defensivo de la NBA. No importa cuantos minutos juegue. No lo digo porque sea mi compañero de equipo, pero merece estar en el mejor quinteto defensivo. Tiene la habilidad para anular a quien le toque marcar”, aseguró su compañero de equipo, JaMychal Green, en esta vorágine de aportaciones positivas. “Está haciendo un gran trabajo saliendo desde el banquillo y marcando al mejor base del equipo contrario. Para mí, es uno de los mejores defensas perimetrales que tenemos en toda la liga”, añadió Pau Millsap a sus palabras. Malone, que siempre se ha mostrado muy satisfecho con su rendimiento, sigue sin escatimar en su discurso“Facu es un rookie para la NBA, pero sabemos que ha jugado partidos importantes en Europa y JJ. OO. Es un competidor que vive para esos momentos y no les tiene miedo. Eso quieres de cualquier jugador”. Por y para competir.