La NBA no se puede quejar. El nuevo play in dejó un martes plácido en el Este pero un miércoles para el recuerdo en el Oeste, con un Lakers-Warriors, LeBron James-Stephen Curry, tremendo. Un grandísimo partido resuelto, además, con un triple estratosférico de LeBron ya en el último minuto. El campeón recurrió a la defensa y a sus estrellas para levantar un partido que se había complicado mucho después de una primera parte en la que los Warriors fueron mejores en todo. El 42-55 del descanso se antojaba hasta corto.

“En el vestuario he visto a jugadores enfadados, frustrados, cabreados porque no hemos rematado el trabajo. Pero estaremos listos para el viernes… el partido del año”, dijo Stephen Curry, cuya ausencia dos años seguidos de playoffs se puede evitar con un triunfo en su pista, en San Francisco, contra unos Grizzlies que se quitaron de delante a los Spurs, ya eliminados.

Curry acabó con 37 puntos y un 6/9 en triples a pesar del excepcional trabajo defensivo de los Lakers, que se notó más en la asfixia del base en los traps muy lejos de la línea de tres: solo tres asistencias y seis pérdidas. En total, 19 pases de canastas y 20 balones perdidos por unos Warriors que solo llevaban cinco al descanso. Después los Lakers apretaron de verdad atrás y forzaron ocho pérdidas solo en un tercer cuarto decisivo: 35-24 de parcial.

La reacción de los Lakers tras el descanso fue evidente. LeBron James y Anthony Davis llegaron al vestuario con 11 puntos, 10 rebotes, 5 asistencias y un 3/19 en tiros entre los dos. En la segunda parte combinaron 36 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias y un 14/22 en tiros. LeBron firmó un +22 y Davis un +16 solo en esa segunda mitad en la que fueron decisivos atrás Wes Matthews (+17) y Caruso (+13), que jugó un extraordinario partido.

LeBron aseguró que fueron dos veteranos, Jared Dudley y Markieff Morris, los que echaron la bronca a los demás en el intermedio: “Nos dijeron que había que levantar esa mierda. Cuando tíos como ellos te hablan así, tienes que escuchar”. El Rey acabó con 22 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias… y anotó ese triple milagroso que acabó valiendo la victoria. Fue su triple más lejano de la temporada, y llegó poco después de una dura falta de Draymond Green, que golpeó con las manos en la cara a LeBron debajo del aro y dejó a este con problemas de visión, tal y como reconoció después: “Después de que Draymond me metiera los dedos en el ojo, veía tres aros delante, literalmente. Lo que hice fue apuntar al que estaba en medio”.