La edad de oro que ha vivido la NBA en los últimos años, con el bache inevitable de la pandemia del que va sacando la cabeza, se asentó en el nuevo contrato televisivo negociado en 2014, firmado en 2015 y que entró en vigor en 2016: Disney (que acapara accionariado en ESPN y ACB) y Turner (TNT) aceptaron pagar 24.000 millones de dólares por los derechos de la competición durante nueve temporadas (2016-25). En el anterior acuerdo, Disney pagaba unos 485 millones anuales y Turner unos 445. La cifra pasó a triplicarse: casi 2.700 millones totales anuales. La NBA, que antes de la pandemia generaba unos 8.000 millones al año, establece cuánto pueden gastar sus 30 franquicias en salarios de jugadores (el salary cap) a través del BRI (Basketball Related Income), todas las cantidades relacionadas directamente con los partidos de baloncesto. Entradas, merchandising… y derechos de televisión, claro.

El salario medio de la Liga alcanzó los 7 millones al año. En 2017 Stephen Curry firmó el primer contrato de más de 200 millones totales (201 por cinco años). Después, Giannis Antetokounmpo renovó el suyo con los Bucks, en 2020, por 228 millones también en un lustro. De media, 45,6 al año. Curry, otra vez, dejó al griego atrás con una ampliación hasta 2026 con la mayor media anual de la historia: 53,8 millones. En el último año (2025-26) el genial base de los Warriors tiene asegurados 59,6 millones. En el año antes del nuevo acuerdo televisivo, el salary cap (el total a gastar en salarios de cada equipo en una temporada) estaba fijado en 70 millones. En el siguiente (2016-17), la lluvia de dinero de las televisiones lo lanzó a 94,1. Una subida histórica, una nueva NBA.

En 2025 acabará ese acuerdo que cambió las normas del juego. Y ya se negocia uno nuevo que puede poner a la Liga en números todavía más increíbles. Según Jabari Young (CNBC), la NBA tratará de llegar hasta los 75.000 millones por otro tramo de nueve años, con preferencia para los mismos socios (Disney y Turner). Se pasaría de unos 2.700 millones al año a más de 8.000. El salary cap, ahora en 112 millones, se podría disparar más allá de los 170 millones anuales. En esa estimación, los contratos máximos de cinco años superarían los 300 millones de dólares. Partirían de casi 60 en la primera temporada y acabarían en 79 en la última. Por encima del total del cap en 2015 (70 millones).

En marzo, la NFL (la madre de todas las competiciones estadounidenses) renovó sus acuerdos televisivos en números históricos: 100.000 millones por once años (2023-33). Más de 9.000 millones al año, una cifra a la NBA quiere acercarse a pesar de que su peso entre el público en EE UU es mucho menor. Pero cuenta a su favor con el sesgo demográfico: sus seguidores son los más jóvenes de las grandes Ligas profesionales del país, un caladero muy apetecible, y su impacto global es mucho mayor que el de la NFL, un bastión inamovible a nivel doméstico. La recuperación de las audiencias post pandemia hacen que las grandes televisiones no duden. El deporte no solo es un pilar obvio de sus programaciones sino que se ha convertido también en un gancho esencial para el éxito de los nuevos sistemas de streaming.

En 2016, la lluvia de millones que invitaba al gasto desmedido, y en cierto modo lo exigía (los equipos tienen que invertir un mínimo del 90% del cap en salarios), provocó una deformación del mercado que condujo a una recesión posterior. En aquel verano hasta 35 jugadores firmaron contratos de más de 40 millones totales, 16 con cambio de equipo. Dos años después, en el verano de 2018, solo hubo diez contratos en esas cantidades y solo uno con cambio de franquicia: LeBron James se fue a los Lakers. Estos son algunos de esos contractos firmados en 2016, en plena escalada de gasto:

Nicolas Batum: 120 millones por 5 años con los Hornets

Allen Crabbe: 75 millones por cuatro años con los Trail Blazers

Ian Mahinmi: 64 millones por cuatro años con los Wizards

Solomon Hill: 48 millones por cuatro años con los Pelicans

Kent Bazemore: 70 millones por cuatro años con los Hawks

Evan Turner: 75 millones por cuatro años con los Trail Blazers

Bismack Biyombo: 70 millones por cuatro años con los Magic

Joakim Noah: 72 millones por cuatro años con los Knicks

Matthew Dellavedova: 38,4 millones por cuatro años con los Bucks

Luol Deng: 72 millones por cuatro años con los Lakers

Timofey Mozgov: 64 millones por cuatro años con los Lakers

Chandler Parsons: 94,8 millones por cuatro años con los Grizzlies

Los equipos, para protegerse ante una repetición de este desastre, van a preferir una intervención de la Liga para que el aumento sea progresivo y no en un solo verano, y ya se habla de negociar unas subidas en el rango de los 12-15 millones al año. Está por ver si aceptan los jugadores que tratarán de exprimir al máximo una entrada de nuevos ingresos que será uno de los grandes asuntos del futuro a medio y largo plazo de la NBA con, no lo olvidemos, un nuevo convenio colectivo también en camino. El actual termina después de la temporada 2023-24, un año antes de que finalice el vigente contrato televisión. Ambas partes, franquicias y jugadores, tendrán que ponerse de acuerdo.