A sus 36 años, LeBron James tiene pocos síntomas de decadencia. Esta temporada se le ha visto algo cansado después de una postemporada más corta y un durísimo ritmo de partidos. Sin embargo, eso no ha hecho que mantenga el nivel de aspirante al MVP. Actualmente, en su decimoctava campaña en la NBA, está promediando 25,8 puntos, 8,0 rebotes y 7,8 asistencias.

Con ese rendimiento, normal que los Lakers quieran que siga mucho más tiempo. “Queremos que se quede todo lo que quiera”, asegura Jeanie Buss, la propietaria de la franquicia, que recuerda que “Kareem Abdul-Jabbar jugó hasta los 42”.

La dueña de los Lakers participó en un chat en ESPN en el que recordó que “LeBron dijo algo el otro día de que probablemente no jugará cuando tenga 46 años. Así que tal vez le disfrutemos desde ahora y hasta un punto intermedio en esos 46 años, otros 10 o lo que sea que quiera hacer”. Buss está encantada con su estrella: “Nos encanta tenerlo. Tengo que decir que seleccionó un equipo muy bueno para el All Star. Conoce el baloncesto y es competitivo. Nos estamos divirtiendo mucho con él. Lo único que falta son los aficionados”.

LeBron ya ha dicho en varias ocasiones que, además de seguir buscando anillos de la NBA, su mayor deseo a medio plazo es poder jugar en la Liga con su hijo Bronny, de 16 años. El alero de los Lakers finaliza su actual contrato en 2023, justo cuando su vástago puede presentarse al draft por edad. ¿Jugarían juntos? ¿En los Lakers? ¿En los Cavaliers de su Ohio natal?

Primero, James tendrá que mantener el nivel, algo que en él no parece muy complicado. “Creo que le encantaría. No sé si su cuerpo aguantará otros tres años. No creo que quiera jugar en la NBA y no poder jugar al nivel en el que está jugando ahora” dijo su excompañero Danny Green, ahora enrolado en los Sixers.