Novak fue criado principalmente por su abuelo viudo, ya que sus padres, Srdjan y su madre Dijana, pasaron la mayor parte del tiempo lejos de Belgrado trabajando para mantener a sus tres hijos. Eso significó pasar la mayor parte del año en Kopaonik, un centro turístico montañoso cerca de Kosovo, a más de cuatro horas en automóvil desde Belgrado.⁣De día daban clases de esquí, de noche servían pizza en el restaurante que tenían, trabajando incansablemente para financiar la carrera de tenis de su primogénito. No deseando interrumpir la educación de sus hijos, los pequeños Djokovic se quedaron con el abuelo Vlada, en medio de la guerra de los Balcanes. ⁣⁣ “El sótano era prácticamente donde nos quedamos. Era el único refugio contra los bombardeos. El espacio era limitado pero mi abuelo no le decía que no a nadie.“ Novak cuenta como las noches de guerra eran las mas espeluznantes “cuando sonaban la alarma y los aviones sobrevolaban, era cuando más nos asustábamos porque nunca sabíamos donde caerían las bombas. Durante 3 meses nos despertábamos todas las noches a las 3 am aterrados”.⁣⁣Pero Novak, no desistía en cumplir su sueño. Acompañado de su entrenador Bogdan Obradovic iban “todos los días”, recorriendo Belgrado en busca de canchas gratis para practicar ya que no tenían cómo pagar unas privadas. Así creció Novak, sin comodidades, sin tener una vida normal de niño, sin poder practicar deporte seguro, luchando por sobrevivir, pero estas condiciones lo cubrieron de una fuerte coraza que dicho por él, lo llevaron hasta la cima: “En cierto modo, estas experiencias me hicieron un campeón, fueron situaciones extremas, que me hicieron sentir más hambre por el éxito”. Desde esta tribuna, un feliz cumpleaños al sobreviviente de Belgrado #vidaytenis