Michael Jordan, el mejor jugador de baloncesto de la historia para la mayoría de los aficionados, tiene una espina clavada con el mundo del golf. Un deporte que le apasiona desde sus años con los Chicago Bulls y en el que llegó a ser hándicap 1,2, pudiendo haber saltado al profesionalismo si lo hubiese deseado.

Ahora, lejos de la cancha y de sus mejores años con los palos, Jordan se ha convertido en un seguidor más y ha vibrado, como cada dos años, con el triunfo del equipo estadounidense en la Ryder Cup. Una victoria que vivió en el campo de Whistling Straits junto a otro de los mejores jugadores de la historia de la NBA y gran aficionado al golf como es Stephen Curry.

Ambas estrellas se sentaron ante las cámaras para mantener una charla de poco más de 10 minutos en la que ambas figuras hablaron de baloncesto, pero tamibén de golf. Un deporte en el que Jordan tiene claro a quien querría parecerse de todos los jugadores que estaban en el césped de Wisconsin: «Jon Rahm. Tiene un buen swing, me encanta su estilo y además muestra sus emociones. Además está jugando muy bien ahora mismo», afirmó el seis veces campeón de la NBA.

Jordan confirmó que entró en el mundo del golf para intentar calmar sus ansias competitivas: «Entré en el golf principalmente porque desde un punto de vista competitivo, para mí, es el juego más difícil de jugar. En baloncesto siempre puedo responder a un oponente ya sea en defensa o en ataque, pero en el golf, es como jugar en un espejo. Para una persona competitiva como yo, esto es lo que me mantiene cuerdo. Cuando dejé el baloncesto el golf fue suficiente para mantener mi fuego competitivo», confesó Michael.

Otro de los aspectos sobre los que Curry preguntó a su ídolo de juventud fue por el sentimiento de la derrota y ese odio visceral de Jordan a esa sensación: «Lo odio. No hay más. Pero también lo respeto, porque perder es parte de ganar. Nunca vas a ganar solamente. Tienes que perder para luego ganar».