Quizás en la mejor temporada posible para los Yankees, su mejor jugador de posición vuelve a ser el shortstop venezolano Gleyber Torres. Quizás si los Yankees se convierten finalmente en el equipo que desesperadamente quieren ser, lo que significa ganar la Serie Mundial por primera vez en 12 años, los fanáticos del club van a pasar a todo el verano diciendo que su campocorto es mejor que el de los Mets. Nos referimos al puertorriqueño Francisco Lindor, quien dice que él es el mejor torpedero… y no sólo en Nueva York.

Torres, que parecía más cómodo en la segunda base antes de que los Yankees firmaran a DJ LeMahieu, bateó 38 jonrones la última vez que se jugaron 162 juegos. Tenía sólo 22 años cuando hizo eso y parecía que iba a ser una estrella en Yankee Stadium por muchos años.

Luego llegó la breve temporada 2020. Luego las lesiones, días en la lista de lesionados y números que lo decepcionaron a él y a todos los que habían soñado con sus posibilidades cuando los Yankees obtuvieron al muchacho caraqueño en un cambio con los Cachorros. No fue sino hasta que Torres estuvo totalmente saludable en agosto que empezó a jugar como los Yankees esperaban que jugara.

Y Torres siguió jugando así durante octubre, donde la decepción de la derrota en cinco juegos ante los Rays en la Serie Divisional de la Liga Americana terminó por eclipsar aquello. El venezolano apenas comenzaba a encenderse cuando otra temporada de los Yankees volvía a terminar demasiado temprano.

En dos juegos contra los Indios en la Serie del Comodín de la L.A., Torres se fue de 4-4 en el Juego 1 y terminó dando cinco hits en siete turnos, con un jonrón y tres empujadas. En los cinco juegos contra Tampa Bay en la SDLA, dio otros cinco hits y otro jonrón. Bateó .714 contra los Indios y .313 contra los Rays, luciendo otra vez como el Gleyber del 2019.

Se supone que los grandes Yankees se hacen su nombre en octubre. Torres ha hecho eso en sus tres postemporadas hasta ahora. Ha jugado, de hecho, como lo hizo Derek Jeter cuando arribó por primera vez a ese gran escenario que es octubre. En los primeros 20 juegos de Jeter en postemporada, conectó 29 hits y bateó .354. También sacó tres jonrones, empujó cinco rayitas y anotó 18.

En los primeros tres viajes de Torres a los playoffs, tiene 26 hits en 21 juegos, 14 anotadas, cinco vuelacercas, 15 remolcadas y un promedio de bateo de .342.

“Este es el momento en el que tenemos que hacer el trabajo para nuestro equipo”, dijo Torres después del Juego 1 contra los Indios en octubre pasado.

Los grandes Yankees siempre lo logran en esa época del calendario beisbolero.

Este era el Torres de verdad, no el que se perdió 18 juegos de la temporada regular y bateó .243 con sólo tres jonrones y 16 empujadas un año después de ir al Juego de Estrellas. Ahora, está saludable y ansioso por jugar otra vez una campaña completa. Todavía tiene a Aaron Judge a su lado, así como Giancarlo Stanton y LeMahieu, y también al dominicano Gary Sánchez, que está tratando de escribir su propia historia de repunte detrás del plato. Pero es a Torres a quien quizás hay que ver.

Torres no necesita ser una estrella a la defensiva. Simplemente tiene que ser confiable, como era Jeter. Sólo necesita recuperar el ritmo que llevaba en el 2019. Tiene que darle pelea a Lindor y empezar el gran debate sobre quién es el mejor shortstop en Nueva York. Tiene que ser, a los 24 años, lo que pensábamos iba a ser a los 23 si hubiese estado saludable y disputado una temporada completa.

Nos olvidamos de Torres la temporada pasada por todo lo que sucedió, gran parte de ello fuera de su control. Todo lo que tiene que hacer esta campaña es recordarle a todo el mundo lo bueno que es, y que antes del 2020 estaba en el primer párrafo de todas las conversaciones sobre los jugadores jóvenes con más futuro en el juego.

Esto lo dijo Torres el otro día en Tampa, en la misma semana que él y Stanton batearon jonrones seguidos contra los Piratas:

“El año pasado tuve unos problemitas con mi timing”, dijo Torres. “Le hice demasiados swings a pitcheos malos. Traté de hacer mucho. Este año, voy a seguir el plan que teníamos en el 2019: confiar en mí. Y si tengo la oportunidad de batear un jonrón, voy a hacerlo. Yo sé que puedo batear jonrones”.

Él es capaz de hacer mucho más que eso. Al otro lado de Nueva York, Pete Alonso está tratando de demostrar que lo que hizo en el 2020 no es un reflejo de lo que realmente es como beisbolista. Torres está tratando de hacer lo mismo en los Yankees. Está tratando de ser, durante la temporada completa, el jugador que siempre es en octubre.