El boxeo actual tiene varios nombres propios de peso y Tyson Fury (Manchester, 1988) es uno de ellos. El ‘Rey Gitano’ está en la parte alta de la pirámide y sus títulos de la WBC y The Ring son un claro ejemplo de que estamos hablando de uno de los grandes. Sin embargo, parece que ya está pensando en el futuro y en una carrera fuera del ring, tal y como adelantó su padre al declarar que Fury pretende dedicarse a las artes marciales mixtas (MMA) una vez que cuelgue los guantes. No se me ocurre una peor idea.

A sus 33 años y con un récord invicto de 30-0-1 (21 victorias por KO), lo mejor que podría hacer Tyson Fury era alargar un poco más su carrera en el cuadrilátero y retirarse con una cuenta bancaria al alcance de muy pocos. Jamás ganará una cantidad de dinero ni siquiera cercana a sus ingresos actuales por pelear en una promotora grande de MMA (véase la UFC Bellator). Para concretar esto en cifras, decir que el ‘Rey Gitano’ se embolsó alrededor de 50 millones de dólares sólo a lo largo del año pasado, en el que nada más que tuvo un combate (victoria por KO técnico ante Deontay Wilder). ¿Cuánto gana un luchador de la UFC? Conor McGregor fue el peleador mejor pagado en 2020, ingresando poco más de 15 millones de dólares también con un único combate a sus espaldas. Blanco y en botella.

Al factor económico habría que sumar que la UFC (dejaremos Bellator como un supuesto ‘plan b’ de características muy similares) no está necesitada de nuevos luchadores o incorporaciones mediáticas. Todo lo contrario. La compañía de MMA más importante del mundo cuenta con una cartera de peleadores de lo más atractiva, jóvenes promesas con mucha proyección y un buen puñado de caras (no tan) nuevas que se han consolidado en el octógono. La retirada de auténticas leyendas como Khabib Nurmagomedov o Georges St-Pierre no ha hecho daño a una empresa que ha sabido reinventarse durante la pandemia y ha seguido funcionando con muy buen rendimiento.

Israel Adesanya (campeón del peso medio), Kamaru Usman (campeón del peso wélter), Charles Oliveira (campeón del peso ligero), Francis Ngannou (campeón del peso pesado) o el carismático Brandon Moreno (campeón del peso mosca) son auténticas estrellas de una UFC que vende como churros cualquiera de los eventos de pago por visión que encabece alguno de ellos. Si hablamos de Conor McGregor, los churros se multiplican. No necesita del fichaje mediático de un Tyson Fury de turno para hacer caja o sobrevivir. Con lo que tiene le basta y le sobra, y le va bastante bien.

British boxer Tyson Fury celebrates after defeating US boxer Deontay Wilder in the seventh round during their World Boxing Council (WBC) Heavyweight Championship Title boxing match at the MGM Grand Garden Arena in Las Vegas on February 22, 2020. (Photo by Mark RALSTON / AFP) (Photo by MARK RALSTON/AFP via Getty Images)
British boxer Tyson Fury celebrates after defeating US boxer Deontay Wilder in the seventh round during their World Boxing Council (WBC) Heavyweight Championship Title boxing match at the MGM Grand Garden Arena in Las Vegas on February 22, 2020. (Photo by Mark RALSTON / AFP) (Photo by MARK RALSTON/AFP via Getty Images)

Mucho han cambiado las cosas en la UFC de un tiempo para acá. Brock Lesnar fue uno de los grandes atractivos de la compañía y hasta llegó a ser campeón del peso pesado. La bestia de la WWE, del wrestling profesional, repartía mamporros a diestro y siniestro en dentro de la jaula, derrotaba a sus oponentes y vendía muchas entradas y PPV peleando de verdad y no como parte de ese espectacular mundo coreografiado de la lucha libre, que tampoco es que vaya mal de ingresos y fans. Sin embargo, la evolución de las MMA y la llegada de luchadores que eran más que fuerza bruta, wrestling y mucha mala leche dejó sin sitio a un Lesnar que dio paso a peleadores mucho más preparados en su peso como Cain VelázquezFabricio WerdumDaniel CormierStipe Miocic o Francis Ngannou. Deportivamente, Tyson Fury no tendría opción alguna ante ninguno de ellos (no hace falta que estén en su peak). Mediáticamente tampoco su nombre tampoco marcaría diferencias, al margen del puro morbo de ver a uno de los mejores pesos pesados de la historia del boxeo meterse en una jaula.

Las MMA son otro mundo. Boxear bien es sólo una pequeña parte de todo lo que debe saber hacer un peleador. En el primer evento de la historia de la UFC, allá por 1993, en delgaducho y con poquísima experiencia Royce Gracie se impuso a todos sus rivales sin dar prácticamente ni un puñetazo. Haciendo uso del jiu-jitsu brasileño (el Gracie Jiu-Jitsu inventado por su padre), Royce sometió a todos sus contrincantes y se coronó como el primer campeón del Ultimate Fighting Championship. Su primer oponente fue precisamente el boxeador Art Jimmerson, quien se vio humillantemente superado por la situación cuando Gracie le derribó y posicionó perfectamente su peso sobre él. El púgil abandonó sin que el brasileño llegase ni siquiera a someterle. Simplemente se había agobiado y se dio cuenta de que no tenía noción alguna de pelear en el suelo. Era como un león peleando con un tiburón dentro de una piscina.