La última vez que los Suns disputaron un partido de playoffs, Devin Booker estudiaba en el instituto y Deandre Ayton tenía 11 años. Transcurría el año 2010 y el equipo de Phoenix practicaba uno de los juegos más atractivos de la NBA de la mano de Steve Nash y Amar’e Stoudemire. Por entonces, Chris Paul ya era uno de los mejores bases de la Liga. Como ahora.

El base lideró el triunfo sobre los Clippers por 109-101 con el que los Suns se aseguraron una plaza en las eliminatorias por el título. Paul hizo 28 puntos y 10 asistencias. Estuvo bien secundado por Booker, que acabó con 21 puntos.

“No estamos satisfechos, no nos conformamos. Sentimos que sólo estamos rascando la superficie”, dijo el entrenador Monty Williams, que la temporada pasada ya estuvo cerca de obrar el milagro metiendo al equipo en los playoffs gracias a su buen hacer en la burbuja de la NBA en Disney World, donde los Suns fueron una de las sensaciones. En el último partido se fueron sus opciones. Después traspasaron a Ricky Rubio para hacer hueco a un Chris Paul de 35 años y con 11 presencias en el All Star a sus espaldas. El base ha dado el impulso definitivo.

En el último cuarto, cuando los Clippers se acercaron a un punto en el último cuarto, Paul anotó tres canastas fundamentales. “Es extremadamente difícil de defender. Controla todo el juego. Juega a su propio ritmo, involucra a los compañeros, sabe dónde están todos. Eso es lo que hace un verdadero base”, le alabó Tyronn Lue, el entrenador rival. Los más de 5.000 aficionados que hubo en las gradas entonaron cánticos de “¡MVP! ¡MVP!”.

Los Clippers estuvieron mermados por las ausencias de Kawhi Leonard, Patrick Beverley y Serge Ibaka. Sin ellos, fue Paul George quien tiró del carro de los angelinos con 25 puntos y 10 rebotes. Marcus Morris llegó a los 16 puntos. Nadie pudo con la maestría de Paul.