Estos Lakers no pintan mucho

by Oct 18, 2022

AS- Los Lakers tienen una mezcla de inmolación y mala suerte. De suicidio y absoluto gafe. Porque sí, es imposible defender la deriva que ha tomado el equipo en unos despachos endogámicos, enquistados en un pasado cada vez más lejano que en su día representó algo pero hoy no es más que polvos y ceniza. Pero también es muy difícil negar que los reveses constantes en zonas que se escapan del control de cualquier persona o entidad, por muy poderosas que sean, existen y están haciendo mella en la franquicia angelina. La última desgracia ha sido la lesión de Dennis Schröder antes del inicio del curso baloncestístico 2022-23. El base, que ha vuelto a los Lakers este verano tras un año de asueto y merecido aleccionamiento, se ha operado del pulgar de su mano derecha. Y estará de baja las próximas 3-4 semanas, en las que los angelinos se juegan ese inicio de temporada que, en la Conferencia Oeste, si se te pone cuesta arriba es muy complicado recuperar.

Este pequeño contratiempo puede ser mucho más grande de lo que parece y tiene muchas connotaciones para los Lakers, que ya han vivido situaciones así. Anthony Davis no levanta cabeza y arrastra problemas físicos constantes desde que se ganó el anillo en 2020, disputando desde entonces 76 de 154 partidos de regular season (menos de la mitad). También cayeron LeBron James, Marc Gasol… el coronavirus hacía mella (como en muchos equipos, ojo) cada vez que el equipo intentaba emerger y cuando parecía que se iniciaba una remontada eternamente postergada, otra desgracia tiraba al traste todo lo trabajado.

Que nadie lea lo que no está escrito, ojo. La base de que los Lakers estén como están es, sobre todo, el fichaje de un Russell Westbrook que llegó el verano pasado por obra y gracia de LeBron James y Anthony Davis y que ha sido el principal responsable del desastre deportivo del equipo. Su indolencia defensiva, su única forma de jugar y la imposibilidad para hacerle cuadrar dentro de cualquier sistema ganador provocan, junto a su hinchadísimo contrato (cobrará 47 millones este curso tras ejercer su player option) que sea un producto tóxico que además tiene líos con prensa y compañeros, no está de acuerdo con los entrenadores y tampoco conecta con lo aficionados. Y, si bien los Lakers han perdido la esencia de su defensa exterior del anillo (Caruso, Danny Green, Bradley, Caldwell-Pope…) y han tenido errores (y horrores) en el mercado, la llegada de Westbrook ha sido el mayor de todos los desastres.

Pues bien, la lesión de Schröder le va a dar más minutos a Russ en el inicio de la temporada, algo que ya se presuponía por salario y por lo difícil que es dejar en el banquillo a un hombre que no deja de haber conseguido un MVP y está casado con el triple-doble. Pero ahora, Darvin Ham no tiene otra opción. Patrick Beverley no puedo sostenerlo todo, la existencia además de gente como Autin Reaves y Kendrick Nunn, unido a un poder interior cuestionable, impiden poner a LeBron de base (así se ganó el anillo de 2020) y Westbrook volverá a tener el balón en las manos a inicio de temporada, cuando los Lakers tienen un calendario más que complicado: Warriors, Clippers, Blazers, Nuggets, Wolves, otra vez Denver, Pelicans, Jazz, Cavaliers y se repite contra Utah. Este último, el único rival de todos estos que parece asequible. En fin, las cosas pintan mal para los Lakers. Muy mal.