Llego la noticia del día anunciada en un día clave, terminó la subasta filipina y Manny Pacquiao enfrentará al que alguna vez descartó enfrentarlo cuando le vio el tamaño de cerca: Errol Spence Jr. Será el 21 de agosto, en una PPV desde Las Vegas y de antemano es un golpe que impresiona desde lo promocional, el que termina de colocar PBC a toda su competencia.

Si de antemano Haymon había sorprendido con la calidad de la agenda programada con Showtime, no hay duda de que esta pelea es algo así como la joya de la corona. Manny Pacquiao fue en estos últimos meses el objeto de deseo de todos. Está claro que el senador filipino y próximo aspirante a la presidencia de su país había puesto su último cartucho en el mercado y llamó a subasta.

Hasta se sabía su precio: cuarenta millones de dólares. Se gestionó una payasada millonaria con Conor McGregor, sonaron Ryan y Mikey García, estuvo muy cerca de concretarse la pelea contra Terence Crawford en Abu Dhabi, hasta que hubo un acuerdo con PBC y la pelea será contra Spence.

Hay que esperar que se confirme si se trata de una unificación de títulos, ya que Manny es super campeón en receso y falta conocer que se lleva el filipino en términos de dinero, tanto del contrato como los porcentajes de PPV.

Está claro que Haymon le llegó al precio y posicionó a Errol Spence para que recoja ese legado puesto al mejor postor y de un salto cualitativo en el primer nivel. Incluso, hasta llegando al primer lugar del Libra por Libra. Claro, antes tiene que vencer a Pacquiao y superar alguna cláusula de peso inevitable.

Pero eso es secundario o tema para otra historia. Con el anuncio de este viernes el que triunfó fue el negocio de PBC y como muchos promotores suelen recordarlo: en esto de