La temporada del 2020 fue muy distinta a cualquier otra que se haya jugado, pues no hubo fanáticos en las tribunas. Pero algunos jugadores tampoco tuvieron a sus familias consigo. Y pocos en los Rojos sintieron esa ausencia más que el tercera base venezolano Eugenio Suárez, quien tuvo un año por debajo con el madero.

“Para mí, fue más duro porque mi familia no estaba conmigo. Quería a mi familia de vuelta, quería ese apoyo y quería el apoyo de los fanáticos”, dijo Suárez el miércoles. “Cuando ves hacia atrás, no tuve un buen año. No me siento feliz con la temporada pasada. Hablo de mí, no del equipo. Llegamos a los playoffs y todo eso. Pero yo soy mejor que eso. Yo no soy un bateador de .200”.

En 57 partidos, Suárez bateó .202/.312/.470 con 15 jonrones, 38 empujadas y OPS+ de 102. Pero esos números fueron después de que empezara bateando .118 con dos cuadrangulares y 25 ponches en 82 visitas al plato durante los primeros 20 encuentros.