El rumor se había instalado hace varias semanas y se confirmó hace pocas horas. Al padre de Neymar le notificaron que su hijo, en su momento la contratación más cara de la historia de PSG, no sería tenido en cuenta para la próxima temporada. Y si bien reina la resignación, el brasileño se apoya en una situación puntual para no irse: le deben cerca de 200 millones de euros.

El destejo de Neymar ante el Marsella

Un contrato millonario en juego

El brasileño tiene contrato con la institución de París y no está dispuesto a resignar dinero ni reputación. Sabe que son muy pocos los clubes en el mundo que podrían garantizarle un sueldo similar al que percibe actualmente (cercano a los 30 millones de euros anuales), por lo que las tratativas para emigrar serán tediosas.