Foto NBA
AS- La NBA ha cambiado. Lo que durante décadas fue una fórmula de éxito para las grandes franquicias se ha convertido en una estrategia cada vez menos efectiva. Hubo un tiempo en el que bastaba con esperar a la agencia libre y el mercado y la historia de determinados equipos hacía gran parte del trabajo. Sin embargo, los nuevos convenios colectivos han ido erosionando esa ventaja competitiva hasta prácticamente hacerla desaparecer.
Hoy, fichar a las grandes estrellas en verano es más una excepción que una norma. Las franquicias ya no pueden construir proyectos ganadores únicamente a través del magnetismo de su logo. Para aspirar al anillo hay que acertar en los márgenes: desarrollar talento, optimizar recursos y, sobre todo, sacar rédito al Draft.
Quizás ahí se encuentre una de las razones por las que Los Angeles Lakers, pese a haber incorporado a un jugador generacional como Luka Doncic, todavía no aparecen entre los máximos favoritos al título. Desde el campeonato conquistado en 2020, la gestión de sus elecciones de primera ronda ha dejado mucho que desear. De hecho, únicamente dos de sus picks de primera ronda han llegado a disputar minutos con la camiseta oro y púrpura: Jalen Hood-Schifino y Dalton Knecht. El resto fueron utilizados como moneda de cambio antes o incluso durante la propia noche del Draft.
Por eso, si la franquicia quiere volver a instalarse en la élite de la NBA, deberá cambiar su forma de actuar. Y todo apunta a que ese proceso ya ha comenzado. Desde la llegada de Mark Walter como propietario mayoritario, la organización ha iniciado una profunda reestructuración en los despachos. Gran parte del equipo ejecutivo ha sido renovado, incluyendo las salidas de Joey y Jesse Buss, hijos del legendario Jerry Buss. En otras palabras,los Lakers han decidido empezar de nuevo. Y ahora llega el momento de comprobar si ese cambio también se refleja en las decisiones deportivas.
¿Quién es Cameron Carr?
La primera eleccion del Draft realizada por los Lakers tras esta reorganización ha sido Cameron Carr, seleccionado con el pick 24. Un escolta de 1,96 metros que reúne dos de las cualidades más buscadas por la franquicia: capacidad de tiro y potencial físico.
Durante su última temporada en la NCAA se consolidó como una amenaza exterior fiable, firmando un 37,4% en triples con más de seis intentos por encuentro. Destaca especialmente como tirador tras recepción, donde la velocidad de ejecución de su mecánica le permite generar ventajas de manera inmediata.
Su potencial atlético también sobresale. En el Draft Combine registró el segundo mejor tiempo en la prueba de agilidad (10,46 segundos), el segundo mejor salto vertical sin carrera (96,5 centímetros) y el tercer mejor salto máximo (108,2 centímetros). Además, poseía la mayor envergadura entre todos los jugadores de 1,98 metros o menos presentes en las pruebas, alcanzando los 2,16 metros.
Por perfil, varios ojeadores han encontrado similitudes con jugadores como Devin Vassell o Trey Murphy III, precisamente uno de los nombres que más ha gustado a la dirección deportiva encabezada por Rob Pelinka en los últimos años. Por eso, en buena parte de los mocks previos al Draft, Carr apareciera proyectado dentro de las veinte primeras elecciones.
Su explosividad física tampoco es fruto de la casualidad. Cameron es hijo de Chris Carr, exjugador de la NBA entre 1995 y 2001, que disputó cerca de 300 partidos en la liga y terminó segundo en el Concurso de Mates de 1997, únicamente por detrás de un joven Kobe Bryant. Como guiño adicional al presente de la franquicia.