Los rumores no cesan. El propio Porzingis fue quien puso en alerta a todo el mundo a principios de mes, cuando fue preguntado en rueda de prensa sobre su relación con Doncic. “Luka y yo somos jugadores, jugamos e intentamos ayudarnos el uno al otro. Y ya está. Tenemos que seguir como equipo”, respondía. El semblante con el que acompañó sus palabras dio lugar a múltiples especulaciones. El debate estaba servido, tanto en la mesa de los aficionados como en la de los medios. Los siguientes pasos no ayudaron a apagar el fuego. Tras la dura e inopinada derrota frente a Houston, el pasado 7 de abril, volverían las preguntas y, sobre todo, las respuestas. Kristaps firmó un buen partido, anotando 23 puntos y capturando 12 rebotes con un 52,6% en tiros de campo; en los minutos decisivos, sin embargo, no tuvo la oportunidad de tirar ni una sola vez. En rueda de prensa, al ser preguntado por el motivo, volvió a alimentar las sospechas“Es una buena pregunta. Éstas son las jugadas que estamos haciendo. Es algo que ya nos había pasado antes”, explicó, con posado serio, nuevamente.

Mark Cuban, dueño de la franquicia, ha salido al paso; pero, seguramente, no de la forma más contundente. En una entrevista para la emisora de radio 105.3 The Fan, tuvo que avanzar mucho la conversación para asegurar que sus dos estrellas “se llevan bien, pero son diferentes”Antes, recurrió a la relación entre Dirk Nowitzki y Jason Terry como analogía a la de Doncic y Porzingis, con una lectura entre líneas que puede dejar dudas. “No eran mejores amigos al principio, pero fueron ganando confianza y se convirtieron en grandes amigos. Es parte del proceso cuando tienes jugadores jóvenes que están creciendo”, aseguró en su comparación. Tras ella, prosiguió: “Pasó una eternidad antes de que Dirk y Terry hicieran algo juntos fuera de la pista. Mucho tiempo. Sí, quiero decir, KP y Luka se llevan bien, pero son personas muy diferentes. Les gusta hacer cosas distintas”, zanjó.

Ante el tramo decisivo del curso

Los más desconfiados han señalado más signos de distanciamiento. En el milagro imposible de Doncic, la inverosímil canasta ganadora frente a Memphis Grizzlies, el esloveno desató la locura. En el caso de Kristaps, de forma moderada. El jugador letón levantó el brazo como símbolo de victoria, pero no corrió hacia Luka, fundido en los abrazos de muchos de sus compañeros. De libre interpretación, como el resto. Lo que está claro es que, a estas alturas de la temporada, los Mavs necesitan la mejor versión de ambos jugadores. Se lleven mejor o peor, lo que importa es ganar o perder. Dallas, que no tuvo el mejor arranque posible de curso, se encuentra en la farragosa lucha por salir del play-in, ese nuevo acceso a playoffs que tantas puertas abre por la parte de abajo, pero que tan poco gusta por la de arriba, donde se encuentra la franquicia de Texas. En gran medida, de Doncic y Porzingis dependerá. Conjuntamente, o por separado, son las estrellas.