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AS- El verano del auténtico cambio en los Lakers es éste. Como desgranábamos recientemente, la franquicia está ahora más acorde al modelo que quiere imponer Mark Walter como nuevo propietario que al adquirido en la multimillonaria adquisición a los herederos del Jerry Buss, especialmente su hija Jeanie. Los cambios implementados se han visto en el último mes en áreas no relacionadas directamente con lo que ocurre en la cancha, mirando el dólar y ajustando presupuestos para rentabilizar la compra. Pisando el parqué el tema no va tan de la mano.
Para eso hay que preguntarle a Luka Doncic. El esloveno ha cogido las riendas de la franquicia, desde el traspaso de poderes con James el verano pasado, para capitalizar las opciones que tiene de ganar un campeonato en la NBA. No pudo ser en los Mavs, aunque accedió a las Finales hace dos años, y veremos si lo logra en los Lakers. La franquicia angelina se ha puesto a su servicio, ¿pero hasta qué punto? En el clave, los fichajes que se deben afrontar para arroparle como es debido, el cambio todavía no ha llegado. De ahí que quiera apretar las tuercas.
Luka afronta el periodo estival cuidando de sus dos hijas, en mitad de una batalla legal por su custodia, tras haber estado de promoción por Madrid en fechas recientes. Sin embargo, y por la cuenta que le trae, no pierde ojo a lo que ocurra en la franquicia.
Rob Pelinka, en el ojo crítico precisamente por no satisfacer las necesidades deportivas y conseguir elevar a Los Angeles Lakers al nivel de 2020, está ante días importantísimos. Primero, ver si puede meterse en algún traspaso atractivo que haga temblar a la Liga. De no llegar, sacar los codos en los primeros días del mercado de agentes libres y convencer a los mejores disponibles.
Doncic sabe, de todas formas, que mucho de lo que se podía hacer y de lo que ocurrirá de aquí en adelante está supeditado a LeBron. Las decisiones en torno al rey de Akron, agente libre y sin aparentes ganas de retirarse del baloncesto, marcan rumbo.
El verano es capital para Doncic y el futuro de los Lakers.
ESPN, a traves de su corresponsal Dave McMenamin, intenta arrojar luz sobre las cuestiones a falta de respuestas. ¿2026? Era el año marcado en el calendario para la gran revolución; no sólo la que hablábamos de Walter, especialmente la deportiva. “Luka quiere un equipo para ganar el título desde ayer. Desde el traspaso nos llevan diciendo: ‘El 26, ya veréis en el verano del 26′. Bueno, aquí estamos, habrá que alegrarse”, destacan desde el entorno más cercano al jugador. La ironía, al poder. Ya que se ha perdido un tiempo valioso en el que, de nuevo, otra franquicia distinta ha levantado el Larry O’Brien. “El primer y principal deseo es un pívot de primer nivel”, relata la misma fuente del entorno. Como desde el inicio. Se intentó Mark Williams, traspaso cancelado. Se intentó DeAndre Ayton, chasco enorme. Es la vía por la que transitar. Un ejemplo para entenderlo: Jaxson Hayes, compañero de Luka, acaba de conseguir el pasaporte para jugar con Eslovenia a nivel internacional. Al que Doncic quiere, lo quiere mucho. En este sentido McMenamin menciona a Jalen Duren y Walker Kessler como esos interiores ‘A-list’ (con cuota de protagonismo) que vendrían como un guante.
El resto de los Lakers
Los ojos se van, sobre todo, a LeBron James y Austin Reaves. ¿Cuánto se descontará el de Ohio? Los rumores sitúan como posible destino Golden State; 15,1 millones de dólares con una mid-level exception sin coste en impuestos. Superando ese nivel los Lakers asegurarían a uno de los mejores de la historia, que a finales de año cumple 42, con un salario severamente inferior al que cobraba hasta ahora. Y sus Cavs, en el horizonte. Su representante, Rich Paul, habló hace poco del interés de una docena de equipos. ¿Seguirá bien acoplado Reaves? El convenio colectivo de la NBA ayuda a la continuación en las franquicias por encima de los cambios. Con los Lakers puede llegar a renovar por 241 millones en cinco años mientras que en otra casa cobraría un máximo de 179 por cuatro. Contando con que no se acoge a la cláusula de salida, claro, y se declara agente libre. ¡Ahí andará casi todo! Ésos son los principales asuntos a tratar. Del resto se intentará que continúen Smart y Kennard, valores en el puesto de escolta abajo y arriba, Vanderbilt es candidato a traspaso al ganar más de doce millones por curso y, de nuevo con un signo de pregunta, queda ver qué ocurre con Rui Hachimura, en contrato expiring y sin ser el encaje perfecto para Redick. Verano caliente en Los Ángeles. Y Doncic, pendiente.