Dice retorno de Messi sería error del Barcelona

by Oct 5, 2022

EFE- Nadie duda a estas alturas del prestigio de la periodista Verónica Brunati, una auténtica autoridad en temas relacionados con Leo Messi y con el fútbol argentino en general. Es cierto que Brunati participó brevemente del frenesí colectivo del pasado verano, cuando Leo ya había anunciado su marcha y de repente se empezó a barajar un arrepentimiento imposible rumbo ya a París, un avión que volvía, un regreso entre lágrimas, un acuerdo cuando la bocina ya había sonado hacía tiempo…

Cuando Brunati escribe en Twitter que el 1 de julio de 2023, Messi será otra vez jugador del Barcelona, hay que tomárselo en serio. No lo ha dicho Jota Jordi, vaya. O bien se lo ha comentado el entorno del jugador o bien lo ha filtrado alguien de la directiva. Otra cosa es que luego esas filtraciones lleguen a buen puerto, que ya sabemos que en periodismo cada vez es menos habitual, pero, como mínimo, nos hace pensar. ¿Por qué se está removiendo este tema de nuevo desde fuentes autorizadas? ¿Tiene sentido que el Barcelona se quite la tirita de 2021 y vuelva a hurgarse en la herida?

La calidad de Leo Messi nadie la discute. Sí podemos discutir otras cosas, que, en buena parte, fueron las que le separaron del Barcelona, más allá del dinero. Messi tendrá 36 años en julio de 2023. Su nivel del año pasado, en el PSG, fue deficiente, al menos según los estándares a los que nos tenía acostumbrados. Su ritmo de juego exige unos sacrificios al resto del equipo que compensan cuando Leo ofrece su mejor versión, pero que descompensan mucho la presión y la transición defensiva a cambio de poco cuando Leo no está al cien por cien.

¿Puede asumir todo eso el Barcelona? Puede. El asunto es a cambio de qué. La idea de que Messi va a volver al Barcelona para cobrar menos -se supone que es la condición de posibilidad- y aplaudir desde el banquillo es ridícula. Nada hace pensar que el argentino vaya a envejecer mejor que Cristiano Ronaldo, que se niega a reconocer su declive y a ser suplente en ningún equipo. Si Messi se sacrifica para volver al Barcelona, se sacrificará a cambio de algo: y ese algo es el respeto a su condición de estrella.

No vamos a discutir si Messi es una estrella o no porque sería larguísimo. Vamos a aceptar que sí, que aún lo es. Otra cosa es que sea la estrella que necesita el Barcelona. ¿Exactamente qué proyecto deportivo tienen Laporta y Xavi en la cabeza? ¿Cuáles son sus principios innegociables? Uno podría pensar en que quiere un equipo con mucha posesión y en la parte alta del campo, es decir, un equipo que recupere inmediatamente tras pérdida y que juegue unido. ¿Es eso posible con un delantero que apenas repliega? Cuando menos, es complicado.

También habría que pensar que quiere un equipo con extremos que abran el campo. Dembélé y Raphinha, por ejemplo. Incluso Memphis y Ansu reconvertidos. O Ferran Torres. ¿Dónde encaja ahí Leo Messi? Leo no tiene la velocidad ni el regate para caer a banda y desequilibrar en una dirección o en la otra. Messi tiene que jugar en el medio y a ser posible con el mayor espacio. En otras palabras, Messi tiene que jugar donde juega Lewandowski. Y al polaco se le acaba de fichar este mismo verano, por una buena cantidad de dinero, y, sobre todo, con la idea de que lidere esta transición desde su veteranía.

En poco más de un año, hemos visto tantos bandazos en el ataque azulgrana que da miedo: el equipo que empezó la 2021/22 contaba con Memphis y Griezmann para compensar la marcha de Messi. Como no bastaba, llegaron Ferran Torres y Aubameyang. Como Dembélé decidió al final renovar y Raphinha se puso a tiro, entonces Aubameyang se fue a la calle y Ferran Torres al banquillo. Todo esto mientras se intenta encajar a Ansu Fati tras sus dos años de lesión, claro. ¿Y ahora quieres desestabilizar otra vez el único puesto que parece claro, el de Lewandowski?

Yo, sinceramente, no veo en qué jugaría mejor el Barcelona con un Messi crepuscular. Puedo imaginar mejores jugadas, pero no mejor juego. Y se supone que Xavi vino para eso. El regreso de Messi pinta más a desastre sobre el campo y a polémica constante fuera de él. Cuando algo se rompe, es difícil arreglarlo. Messi ya intuirá que Laporta no le renovó porque no le compensaba y no porque no pudiera. No hubo palancas para Messi, pero sí las hubo para todos los demás que vinieron después. A su vez, el público está harto de no ganar. Harto de las continuas derrotas europeas. Si fichar a Messi supone dar otro giro al proyecto, más le valdrá al argentino que ese giro venga acompañado de victorias. De lo contrario, se le señalará injustamente.

Más allá de coleccionar jugadores de altísima calidad, el Barcelona tiene que saber qué quiere ser. ¿Quiere ser un equipo de jóvenes promesas?, ¿quiere ser un equipo intenso y de toque?, ¿quiere ser un equipo que te mate en las áreas? De momento, parece poco más que un agregador de talento. Eso le sirve de sobra para dar guerra en la liga española, pero el Barcelona no ha comprometido su futuro económico para disputar una liga. Eso se da por hecho. Necesita competir la Champions. Y si no lo consigue este año, volverán las prisas, que siempre son malas consejeras.