Stephen Curry es uno de los jugadores más divertidos de ver y sobran argumentos para afirmarlo. No solo es una amenaza temible desde la línea de tres puntos sino que su habilidad con el balón está a la altura de los mejores de la historia.

Ayer anotó una canasta espectacular ante los Atlanta Hawks en la que puso a bailar a la defensa rival al completo. Curry encaró desde la frontal, encadenando un cambio de mano tras otro y no importó cómo los Hawks intentasen defender la acción.

En el momento que el base se quedó emparejado con Capela, supo que era la hora de hacer magia. Ni siquiera las ayudas en la zona ayudaron a evitar que Curry acabase la posesión con una sencilla bandeja que dejó el protagonismo en el recital de habilidades previo.