LA NACION- Irán fue obligada a entrar al país anfitrión apenas horas antes de sus partidos y a salir inmediatamente después, retenida largas horas por migraciones, once funcionarios prohibidos, bandera e himno silbados, y, aun así, se fue invicta con tres empates, dos goles que anuló el VAR, un penal fallado y una maldita combinación de otros resultados que la echó del Mundial. Su eliminación en primera fase fue celebrada con canto y baile por Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, la nación que debía recibirla y que en marzo pasado mató a su líder, bombardeó una escuela que mató a 168 niños y hoy sigue con su guerra. Es cierto, hablar de “Irán” incomoda porque la fiesta del Mundial sigue a pleno. Pero “al permitir esa vergüenza”, escribió Nancy Armour en USA Today, “la FIFA abrió una caja de Pandora”. Cualquier otro anfitrión podrá sentirse libre de hacer lo mismo en el futuro con el país que no le guste, “incluido Estados Unidos”.
Uno de los símbolos de lo que significa el fútbol en Irán aparece en Y la vida continúa, película de Abbas Kiarostami, de 1992. Su hijo le suplica al director encontrar un televisor para ver el partido Argentina-Brasil de Italia 90 en la región de Koker, que estaba devastada por un terremoto. Encuentran un hombre instalando una antena y Kiarostami le pregunta cómo es posible que piense en el fútbol si ha perdido a una hermana y a tres sobrinos en el desastre. “Hay un terremoto cada cuarenta años, pero un Mundial cada cuatro”. Los niños sobrevivientes se instalan frente a la TV. Debaten si Diego Maradona o Careca. Si Argentina o Brasil. Es la vida que sigue. Y el fútbol que ayuda a mitigar el dolor. En la vida real, contó una vez Kiarostami, ese hombre tenía un brazo enyesado. Estaba sin camisa. Y golpeaba una piedra contra otra para asegurar la base de la antena.
La selección de Irán quedó al borde de clasificar como uno de los mejores terceros de la etapa de grupos de un Mundial 2026 en el que no perdió ningún partido – Créditos: @AP Foto/Manu Fernandez
Irán, que solo había jugado antes el Mundial de Argentina 78, celebró con fiesta nacional su presencia en Francia 98. Logró una victoria histórica por 2-1 contra Estados Unidos, con el que había roto relaciones tras la Revolución Islámica de 1979 que derrocó al régimen represivo del Sha de Irán, aliado incondicional de Washington. La negociación política previa acordó que ambos equipos posaron mezclados e intercambiaron presentes.
La selección siempre fue un equipo del pueblo. Hasta Qatar 2022, donde Irán volvió a enfrentarse con Estados Unidos (perdió 1-0). El problema no fue la derrota, sino el enojo porque la selección, si bien no cantó el himno ante Inglaterra, fue acusada de no tomar postura suficiente por las duras protestas, cientos de muertes y arrestos, tras la muerte de la joven kurda de 22 años Masha Amini, que había sido detenida por la “policía moral” por incumplir el código de vestimenta islámico. La selección pasó a ser “el equipo del régimen”.
Así lo hizo sentir la diáspora iraní, que es masiva en Los Angeles (le dicen “Tehrangeles”), en el debut del Mundial 2026, un 2-2 ante Nueva Zelanda, subida al reclamo por la nueva represión del régimen que mató a miles en enero pasado, deportistas incluidos. Pese a la prohibición de la FIFA, los opositores llevaron al SoFi Stadium banderas de los tiempos del Sha, que incluyen león y sol. La selección, a la que Estados Unidos le negó visas y obligó a mudar su base de entrenamiento de Tucson a Tijuana, recibió la noticia de que no podía pernoctar en Los Ángeles y debía regresar a México apenas terminara el partido. “Allí se sienten más cómodos”, informó, seco, Andrew Giuliani, organizador mundialista de Donald Trump, que cuatro meses atrás celebró efusivo en sus redes el asesinato del líder iraní Alí Jamenei.
Ese mismo día, 28 de febrero pasado, Estados Unidos mató también, “por error”, a los 168 niños de entre siete y doce años de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab. Allí está hoy el recordatorio visual “Mariposas Rojas”, que habla de pérdida, memoria y resiliencia y se inspiró en cuadernos esparcidos, libros de texto quemados, páginas arrancadas, más de dos mil piezas rojas que formaron cientos de mariposas. El número 168 fue parte de los uniformes de la selección iraní, que adoptó un nombre simbólico: “Minab 168”.
Los hinchas iraníes en Los Ángeles, antes del partido frente a Bélgica; los jugadores debían llegar al país antes del partido e irse de inmediato – Créditos: @RICHARD HEATHCOTE
Estados Unidos flexibilizó normas migratorias para el partido decisivo ante Egipto en Seattle, donde el capitán Mehdi Taremi debió responder en la conferencia de prensa sobre el trato en Irán a la población LGBT. “¿Por qué no le preguntan al capitán de Estados Unidos qué opina sobre el asesinato de los niños de Minab?“, destacó el humorista y presentador Trevor Noah en su canal de Youtube. “Fuimos la selección más oprimida del Mundial”, afirmó el DT iraní Amir Ghalenoei. “Un desastre”, lo definió Taremi.
“¿Pero en qué otro lugar de Estados Unidos vimos flamear, en plena guerra, una bandera y escuchar el himno de Irán como sí sucedió en el Mundial?”. La fuente oficial me respondió así en defensa de la FIFA. Gianni Infantino había dicho en 2017 que no habría Mundial si una selección clasificada sufría trabas para ingresar al país sede. “No somos reyes del mundo”, rectificó Infantino ya iniciado el torneo. Armour lo escribió claro en USA Today: “Imaginen el escándalo si en lugar de donde dice ‘Irán’ dijéramos ‘Estados Unidos’”. Difícil que suceda. Más ahora que la FIFA vendió su alma al soccer.
BARCELONA — El FC Barcelona inicia este miércoles 9 de septiembre su participación en la UEFA Champions League 2026/27 recibiendo al Feyenoord en el Spotify Camp Nou. El encuentro, correspondiente a la primera jornada de la fase liga, comenzará a las 12:45 p.m. hora de Florida (18:45 CEST
El Barça vuelve a perseguir el gran objetivo europeo
El conjunto dirigido por Hansi Flick comienza una nueva aventura continental con la intención de establecerse desde el primer partido entre los candidatos al título. El Barcelona llega al estreno europeo después de un excelente inicio en LaLiga: suma 12 puntos de 12 posibles, con 17 goles a favor y solamente dos en contra.
La Champions tiene además un significado especial para el club. El presidente Joan Laporta ha señalado el torneo europeo como uno de los grandes objetivos de la temporada, mientras el equipo intenta trasladar a Europa el rendimiento mostrado durante las primeras jornadas del campeonato español.
Lamine Yamal, una de las grandes figuras a seguir
Todas las miradas estarán también sobre Lamine Yamal. La UEFA destaca que el joven atacante se encuentra a solo dos goles de igualar el récord de Kylian Mbappé de más tantos en Champions para un futbolista de 20 años o menos, actualmente establecido en 13.
El duelo presenta además un interesante antecedente histórico. Barcelona y Feyenoord solamente se habían enfrentado en una eliminatoria europea: ocurrió en la Copa de Europa 1974/75. Después de empatar 0-0 en Róterdam, el Barça ganó 3-0 en el Camp Nou con un hat-trick de Carles Rexach.
Las estadísticas históricas también favorecen al conjunto catalán. Barcelona solo ha perdido dos de sus 18 partidos contra clubes neerlandeses, con balance de diez victorias y seis empates, y permanece invicto como local frente a equipos de la Eredivisie.
Una Champions que comienza con grandes partidos
La fase liga arrancó el martes con seis encuentros, entre ellos las victorias del Real Madrid 2-1 sobre Inter, Manchester City 2-0 ante Porto y Real Betis 3-2 frente al Lille. Este miércoles, además del Barcelona-Feyenoord, están programados Liverpool-Atlético de Madrid, Napoli-Arsenal, PSG-Slovan Bratislava, Sporting-Galatasaray y Stuttgart-Viking.
Para el Barcelona, sin embargo, la misión inmediata es clara: comenzar ganando en casa y dar el primer paso en su búsqueda de volver a conquistar Europa.
BARCELONA — Lamine Yamal respondió este martes a Ousmane Dembélé después de que el actual ganador del Balón de Oro dejara al futbolista del Barcelona fuera de sus tres favoritos para conquistar el premio en 2026. Lejos de entrar en una polémica, el joven español reaccionó con ironía y aseguró que está satisfecho con lo conseguido durante la última temporada.
Dembélé había señalado a Kylian Mbappé, Khvicha Kvaratskhelia y Harry Kane como sus principales candidatos. Cuando a Lamine le preguntaron por su ausencia en ese Top 3, respondió inicialmente con una sonrisa: “¿Es amigo de Kylian, no?”
Lamine resta importancia a la elección de Dembélé
El atacante del Barça explicó que mantiene una buena relación con Dembélé y que no se siente molesto por su elección. “La verdad es que no me importa”, señaló antes de defender indirectamente sus méritos durante la última campaña.
Lamine considera que su rendimiento habla por sí solo. El internacional español viene de una temporada en la que celebró títulos tanto con el Barcelona como con la selección española, incluido el Mundial, además de LaLiga y la Supercopa con el conjunto azulgrana.
“No voy a suplicar” por el Balón de Oro
El futbolista de 19 años también dejó una frase contundente cuando fue cuestionado sobre si piensa realizar algún tipo de campaña para convencer a los votantes.
“No me voy a poner a suplicar nada”, afirmó Lamine, quien considera que ha hecho suficientes méritos sobre el terreno de juego y que ahora corresponde a los periodistas encargados de votar tomar la decisión.
El delantero reconoció que cree tener “muchas posibilidades” de ganar el premio, aunque recordó que el resultado está fuera de su control.
Lamine está oficialmente entre los candidatos
Las declaraciones coinciden con la presentación este martes de los 30 nominados al Balón de Oro masculino 2026. Lamine Yamal aparece en la lista junto a figuras como Mbappé, Kane, Lionel Messi y el propio Dembélé, ganador de la edición de 2025. La gala está programada para el 26 de octubre en Londres.
Mientras crece el debate sobre quién merece el máximo reconocimiento individual, Lamine asegura que su principal preocupación deportiva está en otro lugar: ganar la Champions League con el Barcelona, un título que todavía falta en su palmarés.
BRUJAS, Bélgica — Aston Villa comenzó con el pie derecho su participación en la UEFA Champions League 2026-27 al imponerse 3-2 al Club Brugge este martes en el Jan Breydel Stadium. El conjunto dirigido por Unai Emery construyó su victoria con una gran primera mitad y después resistió la fuerte reacción del equipo belga.
Villa golpeó temprano
El capitán John McGinn abrió el marcador a los 11 minutos después de una asistencia de Pau Torres. El tanto tuvo además valor histórico: UEFA confirmó que McGinn fue el autor del primer gol de la fase liga de la Champions 2026-27.
Club Brugge reaccionó y empató 1-1 por medio de Hugo Vetlesen ocho minutos después. Sin embargo, Aston Villa respondió rápidamente: Emiliano Buendía devolvió la ventaja a los ingleses tras una asistencia de João Gomes.
Antes del descanso llegó otro golpe. Nicolas Jackson aprovechó un pase largo de Pau Torres, superó la salida del arquero y marcó el 3-1, consiguiendo además su primer gol con Aston Villa. Torres cerró así una primera parte sobresaliente con dos asistencias.
Club Brugge hizo sufrir al Villa
El panorama cambió en la segunda mitad. Brugge aumentó la presión y consiguió acercarse cuando Nicolò Tresoldi convirtió un penalti en el minuto 61, después de una infracción de Aaron Wan-Bissaka. El 2-3 transformó el tramo final en una prueba de resistencia para los visitantes.
El conjunto belga buscó con insistencia el empate, pero Aston Villa logró proteger su ventaja y salir de Bélgica con los tres puntos.
El resultado tiene un significado adicional para el equipo de Emery: fue su primera victoria de la temporada 2026-27, después de un complicado comienzo en las competiciones domésticas.
Pau Torres, clave del triunfo
Aunque McGinn, Buendía y Jackson aparecieron en el marcador, Pau Torres fue una de las grandes figuras. El defensor español participó directamente en dos de los tres goles del Villa y resultó fundamental para que los ingleses construyeran la ventaja antes del descanso.
Para Aston Villa, comenzar la Champions ganando como visitante representa un impulso importante en una fase liga donde cada equipo dispone de ocho partidos para buscar la clasificación.