Cavendish rompe el récord de Merckx

by Jul 3, 2024

AS- Con los sucesos del Galibier en la retina, Saint Vulbas acogió el primer esprint puro del Tour de Francia 2024Ese pronóstico estaba destinado a la tercera etapa, el pasado lunes, pero una montonera en los dos kilómetros finales despedazó al pelotón en mil grupos y redujo la llegada masiva a un puñado de elegidos que lideró Biniam Girmay. Si aquel ganador fue histórico, el primer africano negro vencedor en el Tour, el protagonista de este miércoles coloca su nombre por encima de Eddy Merckx, palabras mayores. Mark Cavendish sumó su 35ª victoria de etapa para desempatar con el ‘Caníbal’. Su espera mereció la pena.

El veterano británico, de 39 años, había alargado su retirada con el objetivo exclusivo de atacar el récord de Merckx. Una caída le privó del intento el pasado curso, pero decidió insistir, con el beneplácito del equipo Astana. El arranque de esta edición no auguraba un buen futuro para el esprínter de la Isla de Man, a quien se le vio descolgarse, y hasta vomitar,en el primer puerto del certamen. El inglés llevaba acumulada más de una hora y media respecto al líder, pero esa no era su carrera. Cavendish se sacrificó para buscar un día de inspiración, para reeditar eso que había hecho tantísimas veces durante su dilatada y exitosa trayectoria: ganar un esprint. Hay rivales más jóvenes, más rápidos, pero él tenía la experiencia y, sobre todo, la ambición. Una cita con la Historia.

Cavendish remachó así una de esas etapas llamadas de transición, una expresión mal entendida porque, sobre todo en el Tour, el diablo revoltoso aguarda con un mazo a la vuelta de cada esquina. O de cada isleta. A 59 kilómetros de la meta, cuando se cumplía al dedillo el guion de estas jornadas llanas, con dos aventureros sin futuro al frente de la carrera, Clement Russo y Matteo Vercher, y con los equipos de los velocistas con todo bajo control,Tadej Pogacar estuvo a punto de irse al suelo, incluso llegó a tocar la señalización con un hombro. Pogacar evitó la caída con pericia, pero por detrás sí se desequilibraron otros corredores como Pello Bilbao y los ‘telefónicos’ Nelson Oliveira y Gregor Mühlberger. La plácida cabalgada que había acontecido hasta entonces cambió de cara para convertirse en tensión, aliñada por la aparición de la lluvia. Alexander Kristoff y Christophe Laporte, ¡otro Visma!, también probaron el asfalto.

La palabra ‘transición’ hay que entenderla, sobre todo, como la calificación de aquellas etapas que enlazan en el libro de ruta los recorridos más decisivos. En este caso, las dos que conducen al pelotón desde el Galibier del martes a la contrarreloj del viernes. Dos días reservados para esprinters… y para sustos. Mientras llega la crono, que hará otro aclarado en la general, se extiende el debate sobre el desenlace de la carrera. ¿Pogacar ha dejado ya finiquitado el Tour? Obviamente, no. Si alguien lo piensa, es más por las sensaciones que transmite el maillot amarillo, que por las diferencias vigentes, 45 segundos a Remco Evenepoel y 50″ a Jonas Vingegaard, y por los exigentes etapones venideros, propicios para voltear a cualquiera.