Facundo Campazzo mostró su lado más personal en Caja Negra, un ciclo de entrevistas en profundidad a cargo de Julio Leiva en Filo News. “Ser bajito siempre fue un karma”, reconoce el base argentino. ¿Cuánto mide?. “¿Quieres mi altura real, o la que dice en Wikipedia? Estoy en 1,78-79”, respondía Campazzo que antes de asentarse en el Real Madrid y convertirse en uno de los mejores bases del Viejo Continente se tuvo que poner las pilas en Murcia. “Me dijeron que nunca habían visto a un juvenil con panza. Estaba en Murcia y quería volver al Madrid, el mejor equipo de Europa. Ahí me puse en serio con mi peso. Mi pareja me ayudó muchísimo”.

Campazzo ha disputado en Tokio sus terceros Juegos Olímpicos, pero en los primeros (Londres 2012) cumplió un sueño. “Jugaba con Ginóbili, Nocioni…. Tuve nervios y miedo. En ciertas situaciones soy algo tímido“. Y de aquella cita también se llevó otro recuerdo inolvidable. “Si viene alguien del futuro a decirme que iba a hacerle un tapón a Kobe Bryant, me parecería un chiste. Yo jugaba en la Play con él”. Pero Campazzo también estuvo en la despedida de la Generación Dorada del baloncesto argentino. “Los Juegos de Río fueron inolvidables por eso”. Y avisa de que “habrá un antes y un después en el retiro de Scola de la selección argentina”.

Campazzo se colgó la plata en el Mundial de China en 2019 (perdió la final ante España) y cree que la clave estuvo “en no compararse con la Generación Dorada”. “En la final nos dimos nos chocamos contra una realidad: España era un equipazo”.

Ahora vive una nueva vida en la NBA, que también ha provocado ciertos cambios en su día a día. “Me quité la Play cuando estaba en los Nuggets. Mi jugador es malísimo en el 2K. Quería jugar conmigo, pero no daba el nivel”. A pesar de la fama que tienen los argentinos, en la Liga norteamericana se ha convertido en alguien callado. “Los jugadodres hablan mucho. Yo no puedo jugar y hablar a la vez. Y luego encima ellos la meten. Yo sólo hablo si ellos me dicen algo”.

Esa timidez de la que hablaba al principio también ha evitado que conozca a Messi. “Tuve la oportunidad, pero me daba vergüenza. Tenía pánico. A Cristiano, en cambio, sí le conocí”.