El mercado de la NBA siempre provoca seísmos en verano. Desde 2010, con La decisión de LeBron James de dejar su Cleveland natal por Miami, los terremotos han golpeado los cimientos de la Liga y han dejado grietas más o menos grandes y duraderas. Sin embargo, este periodo estival parecía diferente, sin mucha tela que cortar entre las grandes estrellas…

No es la primera vez que el alero juega con su franquicia. En 2016 rompió el corazón de Oklahoma al firmar por Golden State Warriors y en 2019 salió de malas maneras de San Francisco con dirección a una Gran Manzana que ahora quiere abandonar tras solo tres temporadas, dos efectivas al pasarse la primera lesionado de gravedad, y aún cuatro años más de contrato por casi 193 millones de dólares: 43 millones en la próxima temporada; 46,4 en la 2023-24; 49,9 en la 2024-25 y 53,3 para la 2025-26. En el verano de 2026 será agente libre con 38 años.

Y después de un paso bastante discreto con la camiseta negra. KD ha disputado solo 90 de los 246 partidos jugados por la franquicia desde 2019. Ha estados dos veces en los playoffs. En la primera, en 2021, fue eliminado en semifinales de la Conferencia Este por Milwaukee Bucks (4-3) y en la segunda, la pasada temporada, tuvo que acceder a través del play in después de una mala fase regular para acabar barrido 4-0 por Boston Celtics.

En resumen, una sola ronda de los playoffs superada por 119,3 millones de dólares. Así lo subrayó The New York Post en su portada del viernes una vez conocida su petición de salida, que el periódico estadounidense tituló con “El tipo delgado no tiene corazón”. Que se lo digan a Oklahoma…