El caso espinoso de Rusia, suspendida por dopaje institucionalizado desde noviembre de 2015, estará de nuevo en el menú del Consejo de World Athletics, miércoles y jueves, con el tema de sus atletas en el centro de los debates, cuando por el momento están prohibidos de competiciones internacionales.

¿Habrá atletas rusos en los Juegos Olímpicos de Tokio? A esta cuestión sensible tratará de responder el “gobierno” de la Federación Internacional de Atletismo, reunido en videoconferencia.

El dosier del dopaje ruso, que envenena a la instancia desde hace seis años, ha tenido muchas vicisitudes. Pero una esperanza apareció hace tres semanas con la presentación por la Federación Rusa (Rusaf) de un “plan de reintegración”, elaborado con la ayuda de tres expertos independientes y aprobado por World Athletics tras una opinión favorable de la Task Force encargada de juzgar los progresos del país en la lucha antidopaje.

Esta hoja de ruta prevé sobre todo un reconocimiento de los actos del pasado, la creación de un departamento antidopaje independiente de la Rusaf, la financiación de un gran número de test de control antidopaje, sanciones hacia las regiones rusas que tienen problemas de dopaje, un mensaje de ánimo a los que ponen sobre la pista sobre infracciones y una mayor implicación de los deportistas en la gestión de su disciplina.

Estas reformas no constituyen “un fin en sí mismas, sino el inicio de un largo camino, en el que la Rusaf deberá hacer un trabajo extraordinario para reconstruir la confianza”, había juzgado el presidente de la Federación Internacional de Atletismo, Sebastian Coe.

Avances

Un regreso inmediato a las competiciones de la World Athletics no está por tanto todavía en el orden del día para Rusia, cuya bandera no está presente en una competición internacional de atletismo desde el Mundial de Pekín en 2015. Pero los avances han sido juzgados suficientemente serios por el Consejo para permitir un examen de la suerte de los atletas.

Pese a la suspensión contra su país, los atletas rusos tienen la posibilidad de participar en los eventos fuera de Rusia con el estatuto de Atletas Neutros (ANA), bajo estrictas condiciones de respeto de las reglas antidopaje.

Pero este proceso fue suspendido en noviembre de 2019, cuando la Rusaf fue acusada de haber ayudado al saltador de altura Danyl Lysenko, subcampeón del mundo en 2017 en Londres y campeón del mundo en sala en 2018, compitiendo con ANA, a suministrar falsos documentos para justificar una falta a sus obligaciones de localización.

En el Campeonato de Europa en sala, a principios de marzo en Torun (Polonia), ningún ruso pudo hacer el desplazamiento.

En caso de relanzamiento del programa ANA, el número de atletas rusos que puedan acudir a Tokio con bandera neutra debería por tanto ser reducido a diez, había anunciado World Athletics el 1 de marzo, confirmando una decisión tomada en marzo de 2020 tras el “caso Lysenko”.

En 2016, en los Juegos de Rio, solo la saltadora de longitud Darya Klishina pudo competir, pero fueron 19 rusos los que tomaron parte en el Mundial de Londres en 2017 y 30 dos años después en el Mundial de Doha.