Anteto y el triunfo de un simpapeles

by Jul 22, 2021

La gorra que llevaba Giannis Antetokounmpo en la celebración del título la podría haber estado vendiendo él mismo, hace unos años en las calles de Atenas, a transeúntes y turistas. De buscarse la vida como un simpapeles nacido en Grecia a acceder al Olimpo deportivo de los campeones de la NBA y ser el orgullo del país no han pasado ni una década.

Nacido en 1994 en Atenas, hijo de inmigrantes nigerianos, quien es ahora conocido mundialmente como ‘Greek Freak’ (La bestia griega) no obtuvo la nacionalidad del país hasta unos meses antes de su partida a Nueva York, ya con 18 años. Toda su infancia la pasó como apátrida: ni tenía papeles nigerianos ni griegos. La decisión del país heleno de nacionalizarse se tomó cuando las autoridades se percataron de que la futura estrella del baloncesto mundial viajaría, si no tomaban cartas en el asunto, a Estados Unidos como ciudadano nigeriano.

Así lo denunció entonces Generation 2.0, una organización que persigue al gobierno heleno por la absoluta falta de derechos de los hijos de migrantes africanos nacidos en Grecia. Ni Giannis ni muchos otros tuvieron acceso a la sanidad pública, trabajos impulsados por la administración e incluso capacidad para jugar en las ligas deportivas profesionales. El talentoso jugador que acaba de ganar su primer anillo de la NBA y ha sido proclamado MVP de las Finales con los Milwaukee Bucks empezó su trayectoria en un equipo de tercera división y semiprofesional, el Philathlitikos.

“Tenemos ingenieros, doctores, todo tipo de profesionales, pero el estado griego no les reconoce”, explicaba Nikos Odubitan, responsable de la ONG, a The New York Times después de que Antetokoumpo se proclamara MVP de la temporada regular por primera vez en 2019. Y se preguntaba: “¿Por qué tienes que ser un talento del baloncesto para que esto ocurra?”

Esta pregunta esconde la gran mentira del orgullo griego respecto a Antetokounmpo, que tan solo empezó a contar como ciudadano del país cuando su potencial deportivo quedó fuera de toda duda. El ‘34’ de los Bucks, un pipiolo cuando aterrizó en Milwaukee, la que ahora llama su ciudad de acogida, ha ido asumiendo un papel más vocal sobre sus orígenes y las injusticias que asolan a otros que no han tenido tanta fortuna como él en la vida.

“Represento a mi país, a mis dos países, Grecia y Nigeria”, matizó en rueda de prensa tras ganar el título. En el país heleno, el líder de Amanecer Dorado y algunos comentaristas de televisión le insultaron en el pasado. “Sé que soy un modelo a seguir, pero esto debería hacer que cualquier persona y niño en el mundo crea en sus sueños… pase lo que pase, cree en tus sueños y sigue trabajando”.