Naomi Osaka sigue demostrando cada partido que, pese a no ser la número 1 del ranking WTA, sí es la gran dominadora del circuito femenino. La japonesa logró pasar a cuartos de final del WTA 1.000 de Miami tras ganar a la belga Elise Mertens por un doble 6-3.

La victoria ante Mertens le permite a Osaka meterse de lleno en la historia del tenis femenino, ya que la tenista japonesa suma 23 victorias consecutivas, todo un récord en un circuito WTA tan igualado y sin una auténtica dominadora en los últimos años (no se cuenta su retirada por lesión antes de su partido ante Elise Mertens en el Gippsland Trophy de este año ni su retirada antes de la final del Western & Southern Open del año pasado).

Para encontrar la última derrota de Osaka hay que remontarse un año atrás, a febrero de 2020, cuando la japonesa cayó ante Sara Sorribes por un rotundo 6-0 y 6-3 en la eliminatoria de la Copa Federación en un partido en el que Osaka, que por entonces atravesaba un mal momento con su tenis, se derrumbó e incluso lloró sobre la pista.

Osaka se une de esta forma al selecto club de jugadoras que han sumado al menos 23 victorias consecutivas en el circuito WTA desde el año 2000 que forman estrellas de la talla de Venus Williams, Serena Williams, Victoria Azarenka y Justine Henin. Ahora, la japonesa quiere seguir ampliando esta racha y convertirse en la gran dominadora del circuito WTA.